miércoles, 11 de enero de 2023
Plagio y calumnia
miércoles, 7 de diciembre de 2022
Parte de Batalla: INE
Sigue la pelea campal por el INE. Aunque el objetivo principal de parar en seco las reformas constitucionales se consiguió, el régimen jugó la carta del “Plan B” de reformas a leyes secundarias, que sólo necesitaban mayoría simple. No desespere, querido conciudadano; ni por asomo está perdida la batalla, pero es necesario que sigamos al pie del cañón, que continuémos dándole seguimiento al asunto y haciendo presión sobre los legisladores.
Para ello, primero lo primero ¿Qué se aprobó?
El dictamen, de unas trescientas páginas, se aprobó en la madrugada de hoy sin previa lectura, sin turnar a comisiones para análisis; sin el más mínimo respeto al proceso legislativo. Entre sus modificaciones más graves están la eliminación del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), esa útil herramienta que nos permitía oírnos a dormir con una idea clara de quién había resultado ganador. En su lugar, lo fusionan con el cómputo general de la elección, que empezará el domingo mismo de la jornada electoral y se transmitirá en tiempo real. No se confunda, un proceso más lento sólo sirve para que los actores ganen tiempo para intervenir o negociar de una u otra forma. Es añadirle una vulnerabilidad innecesaria al robusto sistema electoral.
Otra modificación importante es el desdentamiento al INE y al Tribunal Electoral, pues desaparece sus facultades para sancionar a funcionarios que hagan campaña anticipada o cancelar candidaturas por faltas graves.
Pero quizá la más peligrosa modificación es la orden de implementar, en los próximos cinco años, el voto electrónico. La tarea se la encarga al da al CONACYT, a pesar de carecer de infraestructura o experiencia en materia informática o electoral. Pero es una institución ya a modo, en manos de la Dra. Elena Álvarez-Buylla, simpatizante del régimen, y eso es todo lo que se necesita.
El voto electrónico desconecta al ciudadano del proceso y le roba al resultado la legitimidad que sólo el conteo abierto y público que hacen los voluntarios pueden darle. Por supuesto, abre además la puerta a un montón de interferencias digitales que ya hemos discutido en este espacio.
¿Qué sigue y dónde están ahora las líneas de batalla? En el Senado. La presión debe ser general independientemente del partido; pero hay una oportunidad especial en Ricardo Monreal y la bancada morenista. Ricardo sabe que el régimen ya no le va a soltar el poder, no forma parte de las corcholatas, ni le va a dar aire a sus aspiraciones. Si pretende crecer, tiene que jalar con la ciudadanía. Si pretende ser candidato, un primer paso es que haga prevalecer el orden legislativo y se tuerza las reformas que su contraparte en la Cámara Baja, Ignacio Mier Velazco, operó con tanto desparpajo. Está en él si decide abrazar el pensamiento independiente y ciudadano, o decide seguir siendo tapete del régimen.
A la “oposición” también habrá que arrearla. Concretamente, habrá que presionar a los Senadores (para matar las reformas antes de que vean la luz) y también a todo el poder legislativo. Las reformas aprobadas por los diputados de Morena son anticonstitucionales y se saltaron el debido proceso. ¿Qué recursos legales intempodrán y seguirán hasta sus últimas consecuencias?
Como pueden ver, mexicanos, vamos ganando. La moratoria Constitucional funciona (es la tercera reforma Constitucional que se le muere, al inquilino de Palacio) pero aún hay mucho que hacer. Ojalá nos lo tomemos en serio y nos sirva para ser ciudadanos despiertos de aquí en adelante.
miércoles, 30 de noviembre de 2022
Hedionda "oposición"
De guinda, rojo o de azul, la mierda es mierda e igual apesta.
Disculpe mi francés, querido lector; pero es que de un tiempo acá el partido blanquiazul (y la “Alianza Opositora”, en general) se han empeñado en demostrar que está hecho de la misma sustancia pestilente que sus contrapartes en el gobierno. Y con la bandera de “Oposición” nadan de muertito sin “oponer” mayor cosa.
Empezamos por las múltiples maromas que han realizado tanto PRI como PAN para evadir el mandato ciudadano de que el INE no se toca, claramente expresado el pasado 13 de noviembre. Han sido muy cuidadosos en decir que no aprobarán la reforma del presidente y de Morena, pero intentan que pase desapercibida su propia iniciativa, que contempla el voto electrónico y la segunda vuelta electoral. “Todo lo que sea verificar condiciones administrativas, uso de recursos del INE y TEPJF, el PAN estará a favor de ver si se pueden “eficientar” dijo Jorge Romero Herrera. Diría que no entendieron nada, pero es más bien que no quieren entender. Ver a los panistas en redes sociales recular, jugar con palabras y tratear de marearse a los ciudadanos que valientemente los increpan es enfurecedor.
Con el PRI, lo mismo. Después de que pospusieran la votación para el próximo martes tuvieron rueda de prensa, y su presidente Alejandro Morena especificó que el voto de los legisladores del PRI será “en contra de ESA iniciativa” Las mayúsculas, naturalmente, son mías; porque yo leo entre líneas que si con esa no, quizá con otra sí, si les llegan al precio.
Y a eso están jugando las otrora grandes agrupaciones políticas en este país. A salir a ofrecerse vulgar y descaradamente al régimen, a hacerla de opositores mientras ceden terreno porque el orden de cosas y su posición en ellas les conviene. Porque sólo una ramera política puede ver a más un millón de mexicanos a lo largo y ancho de todo el territorio nacional dedicar voluntariamente una mañana de domingo para dejar claro que no confía en las intenciones de una reforma electoral, y decir: “A lo mejor hay detallitos técnicos que se pueden negociar. Esto lo veníamos discutiendo ya nosotros desde antes, total ¿Qué puede salir mal?”.
Y luego para acabar de descararse (y de paso reventarme el hígado) resulta que en lugar de trabajar, proponer e impulsar nuevos y probados perfiles propios; entretienen la idea de candidatear como presidenciable a cualquier viejo cascajo que les haga ojitos. Encuentro alarmante que Ricardo Monreal sea siquiera contemplado como el abanderado de la alianza “Va Por México” para 2024. No sólo es evidencia de su absoluta incapacidad de hacer política con lo que tienen, sino de una peligrosa dependencia al régimen y a la pedacera que éste decida soltarles.
¿Se alcanza a ver el mensaje, mexicanos? El trabajo no se acaba con la eliminación de la etiqueta, el colorcito o el membrete. Accionar a un legislador de uno u otro lado de San Lázaro da exactamente el mismo trabajo. Y la pertenencia partidista no lo convierte a uno en santo. Lo dijimos cuando Morena empezó a aglutinar cascajo, lo seguiremos repitiendo ahora que Acción Nacional y otras fuerzas están yendo por el mismo camino.
Atento, mi estimado conciudadano. Hay que trabajar HOY. Hay que presionar HOY. La responsabilidad ciudadana que nos empujó a salir a marchar el 13 de noviembre debemos sentirla todos los días, actuar sobre ella todos los días. Porque la labor va mucho más allá de guindas, blanquiazules o tricolores.
miércoles, 23 de noviembre de 2022
Pleito (y mentiras) con el BID
miércoles, 16 de noviembre de 2022
El éxito del domingo... y los retos pendientes.
Somos un pueblo noble, aguantador y con poca conciencia cívica. Nuestras actividades y preocupaciones diarias nos dejan poco tiempo para dedicarlo a la política. La actitud de inevitabilidad e indefensión frente al gobierno (desarrollada durante años de “dictadura perfecta” priista) y la cultura que valora la resiliencia estóica a las calamidades, nos han dificultado muchísimo echar a andar nuestra incipiente democracia y sobre todo, saber qué hacer con ella y qué esperar de ella.
Por eso en nuestra historia reciente hemos tenido apenas un puñado de ocasiones como las del domingo pasado, porque las circunstancias tienen que ser muy extremas, tiene que haber muchísimo en juego, para que nos decidamos a salir de nuestro letargo cívico a tomar acción. Y cuando sucede, todavía nos sorprendemos de nuestras propias fuerzas. Y a veces hasta nos asustamos de la responsabilidad que dicha fuerza conlleva.
La histórica marcha en defensa del INE del domingo reunió y organizó a millones de personas en diferentes partes de la república alrededor de un reclamo claro y tajante, que no se le modifique absolutamente nada al INE en su estructura y operación por lo menos de aquí al 2025.
Con cualquier métrica que se quiera usar para evaluarlo, el ejercicio ciudadano fue un éxito rotundo. A mi la que más me gusta utilizar es el acuse de recibo desde el aparato gubernamental, con la mención en la mañanera, la intentona de la jefa de gobierno de inhibir la participación implementando la contingencia ambiental, y el asedio desde TV Azteca (medio oficialista). Tocamos donde duele, pues.
Escenas como las del domingo me llenan de esperanza. Esperanza de que el ciudadano mexicano promedio se percate de que su intervención organizada es crucial y puede incidir en la vida pública del país; de que para vivir en “democracia” no le basta con salir a votar cada seis años, que tenemos todos la obligación de ir más allá y apretar y exigir cuentas y dejar claro el rumbo que queremos para nuestro país. Esta toma de conciencia es primer paso indispensable de una vida en libertad y de un país próspero y democrático.
Nada de esto significa que la batalla está ganada, sin embargo. Vendrán otros pasos, vendrán otros desafíos. Si la marcha del domingo queda para el anecdotario y no viene acompañada de la exigencia y el escrutinio al legislador, será apenas un estertor pasajero. Queda ese desafío, el que la participación política sea cosa de todos los días. En que la interacción con nuestros representantes y las demandas sea cosa de todos los días.
Queda también el desafío de ver más allá de colores y membretes y entender la política como algo multidimensional que va más allá de derecha e izquierda, gobierno y oposición. Hacer funcionar y que trabaje para nosotros a un diputado azul que a un guinda, requerirá el mismo trabajo y la misma presión, porque al político siempre le será más fructífero y fácil negociar con otro político que con el electorado que lo puso a cargo.
Botón de ejemplo: Bajo la etiqueta de “oposición”, el Partido Acción Nacional tiene ya su propia propuesta de reforma electoral turnada a comisiones. La propuesta contempla el voto electrónico manzana envenenada que no debemos aceptar por ningún motivo. ¿A cambió de qué está negociando Acción Nacional vender a los ciudadanos y darles atole con el dedo? ¿En razón de qué, después de participar en la marcha del domingo, se hacen los que no entendieron el reclamo?
Como puede observar, querido lector, la victoria del domingo no se traducirá automáticamente en acciones dentro de las Cámaras. Es aún más dudoso que se traduzca en acciones en beneficio de usted y yo, la ciudadanía. No podemos bajar los brazos ni dormirnos en nuestros laureles. Si le impresionó la fuerza con la que congregamos a millones en Paseo de la Reforma, convénzase de que usted es y tiene esa fuerza, es cuestión de que la apliquemos juiciosamente y sin descanso. Ni un paso atrás.
miércoles, 9 de noviembre de 2022
No al voto electrónico en México
Cada que hay elecciones en Estados Unidos, aprecio más nuestras instituciones electorales y el sistema que hemos instalado para hacer funcionar nuestra democracia. Han pasado aproximadamente veinticuatro horas desde el cierre de las casillas y en nuestro vecino país del norte aún hay conteos pendientes y batallas disputándose en Nevada y Arizona; y la sospecha (casi certeza) de que Georgia requerirá una segunda vuelta. El país sigue conteniendo la respiración.
En contraste, México con regularidad conoce los resultados de sus procesos electorales la noche misma del día que estos ocurren. Si se trata de una elección muy reñida, puede que tengamos que esperar hasta la una o dos de la mañana. ¡Ah! Y tenemos la enorme ventaja de que somos los mismos ciudadanos, con nombre y rostro, los que hacemos el conteo, no desconocidos funcionarios ni máquinas misteriosas
Y así llegamos al quid de la cuestión. Con la discusión de una posible reforma electoral haciendo ruido de este lado del Río Bravo y el último insulto al Instituto Nacional Electoral con un recorte de cuatro mil 475 MDP; me pareció prudente aprovechar la coyuntura para tocar un tema que es fetiche para muchos analistas y políticos:
A Estados Unidos tradicionalmente se le señala como el epítome de las democracias occidentales y se busca legitimar la propia haciéndosele parecerse a esta. En ese tenor se ha soltado la idea de replicar en nuestro país el voto electrónico, a través de maquinitas, que nuestro vecino del norte emplea.
No sé cómo es que a alguien que haya vivido o le hayan platicado de lo ocurrido en el 88 pueda apoyar la idea, sobretodo cuando el señor Bartlett, entonces Secretario de Gobernación sigue tan cercano al poder y merodeando tras bambalinas en el circo de esta administración.
El voto electrónico es, por su naturaleza misma, mucho más vulnerable a alteración y/o funcionamiento defectuoso. La entrada en Wikipedia sobre el “Electronic voting in the United States” presenta una larga lista de errores e inconsistencias que han ocurrido a lo largo de su historia. La más reciente ayer mismo, cuando el condado de Mercer en New Jersey anunció que todas sus máquinas habían dejado de funcionar. Las máquinas se han averiado también en distintos condados de Texas y Arizona y el procedimiento ha sido objeto de impugnación en Pensilvania.
Porque esa es la otra, el conteo de una máquina es mucho más fácilmente desacreditado que el realizado por un colectivo ciudadano, en donde cada participante puede dar fe de lo que ha ocurrido el día de la elección en su casilla concreta.
Estados Unidos no está exento de discursos incendiarios contra su sistema electoral y ocurre desde ambos bandos. Desde Trump, que alegó fraude en la elección de 2020, hasta el artículo de Político, que para fines prácticos dice que “Las elecciones de 2020 fueron completamente imposibles de hackear y hemos refutado cualquiera de sus intentos de decir lo contrario. Pero, existen riesgos reales de que los piratas informáticos puedan acceder a los equipos de votación y otra infraestructura electoral para tratar de socavar la votación de ESTA elección”. No piense demasiado en la incongruencia, le aseguro que ellos (Político) no lo hicieron.
Así que no, no quiero el voto electrónico en México. No me parece que sea el prometido salto hacia adelante en la vida democrática del país. Sobre todo cuando, desde la CFE, la presente administración podría cortar el suministro eléctrico en distritos clave durante tres o cuatro horas el día de la elección… ¿Y quién podría acusarlos de actuar con dolo?






