miércoles, 26 de mayo de 2021

Deer Park: La batalla perdida por detener el tiempo

El presidente anunció el lunes que habían cerrado las negociaciones para comprarle a Shell el resto de la refinería de Deer Park, en Houston, Texas. Muy contento, explicó en un video que esta refinería tiene capacidad para procesar 340 mil barriles diarios y que “es igual que la nueva refinería de Dos Bocas” pues tendrán una capacidad similar. La transacción se tasó en 600 millones de dólares, que se pagarían “no de deuda” aclaró el mandatario “sino de los ahorros, por ser un gobierno austero”.

Es difícil juzgar una decisión de negocio porque normalmente involucra jugar con una serie de riesgos con la esperanza de tener beneficios. Se puede especular, proyectar y medianamente predecir, pero nunca tener la certeza absoluta de su resultado. Habiendo dicho esto, ni en las proyecciones más optimistas el trato tiene mucho sentido, pero para esto hay que remontarnos un poco al pasado.

Allá por las épocas neoliberales del innombrable Carlos Salinas de Gortari (1993), PEMEX llegó a un acuerdo con Shell para construir la refinería de Deer Park. La empresa mexicana actuaría como inversionista, inyectando capital, recibiendo parte de las ganancias, proveyendo el crudo, pero dejando la operación en manos de Shell. Se dijo que de esa manera Pemex minimizaría costos de la refinación de crudo, pero al cabo de los años fue evidente que no hubo ventaja económica alguna para la paraestatal porque la planta le vendía el producto refinado a precios de mercado.

Así como en su momento el trato no jugó a nuestro favor, hoy los especialistas señalan que esta venta en realidad puede tratarse de una estrategia de salida para Shell de un mercado que ven a la baja, los combustibles, mientras se concentran en otros derivados del petróleo. En palabras del experto Gonzalo Monroy “No es casualidad que Shell venda la refinería pero que se quede con el centro petroquímico, que está adyacente.” En una entrevista que ofreció a ADN40 Monroy sugirió que la intención de PEMEX pudiera simplemente asegurarse de que permaneciera en su configuración actual, adaptada para procesar crudo pesado como el que exporta México, en lugar de que Shell la adaptara para crudo más ligero.

En todo esto, lo que se lee entre líneas es que México, bajo el pretexto de la soberanía energética, está gastando dinero para tratar de mantener a duras penas el estatus quo de un mercado que ya lo rebasó y que sigue cambiando más rápido de lo que PEMEX se puede adaptar. Estamos tirando dinero para detener el tiempo y eso no va a funcionar.

La compra del 50% de esta refinería inevitablemente pone también un enorme signo de interrogación en uno de los proyectos insignia de la presente administración: La construcción de la refinería de Dos Bocas.
Se estima que la construcción de la Refinería de Dos Bocas podría requerir una inversión de 12,000 millones de dólares. ¿Por qué estamos gastando ese dinero, si se puede adquirir una refinería ya instalada y operativa, que comenzaría a dar beneficios de inmediato, por la décima parte del precio?

Por otro lado, el tema de la “soberanía” que pudiera justificar todo este despropósito, tampoco queda firmemente resuelto. ¿No necesitaríamos que Estados Unidos nos deje meter el crudo y sacar el producto refinado a su país? ¿No tendríamos que someter la operación de dicha refinería a estándares Laborales y de Seguridad del país vecino?

¿Quién se beneficia, pues, con la compra de Deer Park, si claramente no es México? Ah, ahí está el quid de la cuestión ¿verdad? Y como reza aquel refrán, “Piensa mal y acertarás”. ¿De quién será el negocio ahora?
 


miércoles, 19 de mayo de 2021

Mi voto en Zapopan

Después de algún análisis, he finalmente definido mi voto para elegir al próximo presidente municipal de Zapopan. Llegado el 6 de junio, voy a apoyar a Juan José Frangie Saade.

Como en otras ocasiones, y para elecciones en otros niveles de gobierno, me parece útil exponer aquí mis razones detrás de la decisión. No es mi intención hacerle propaganda al candidato, sino exponer mi razonamiento, los criterios que he utilizado y cómo los he ponderado, de tal manera que puedan servirle a otros como hoja de ruta o ejemplo para cumplir con la encomienda democrática más básica: El voto razonado.

Empiezo por una brevísima descripción de la alcaldía en disputa, como telón de fondo y contexto para el análsis de las opciones en la boleta. Zapopan es el municipio más poblado de la Zona Metropolitana de Guadalajara, y con 1,47 millones de habitantes es el séptimo más poblado de México (datos del censo 2020). Es el municipio con mayor PIB per cápita y el mejor Índice de Desarrollo Humano del estado y está en el top 50 del país. Alrededor de un tercio de la población se emplea en la industria y en la manufactura y empresas del calibre de Sabritas, Intel, Bimbo, Flextronics, Motorola, Jaguar y Coca Cola tienen instalaciones aquí. Es también el municipio con el mayor grado de escolaridad del estado.
A lo que voy es: Zapopan es importante demográfica y económicamente. Desde 1995 ha gozado de cierta alternancia política repartida entre Acción Nacional y el Revolucionario Institucional y más recientemente (2015) Movimiento Ciudadano, apoyado por el enorme impulso a nivel estatal que le dio la figura de Enrique Alfaro. Es esta alternancia relativa y los periodos de estabilidad entre cada cambio de gobierno, acompañado de una ciudadanía activa y comprometida, lo que le ha permitido irse construyendo como un motor del estado.

A esta elección, se presentan ni más ni menos que nueve candidatos, de los que podemos descartar con cierta confianza a seis, que no alcanzan, de manera realista a tres semanas de la elección, una masa crítica de intención del voto para ganar. Los que verdaderamente están en carrera son tres: El morenista Alberto Uribe, Juan José Frangie Saade por Movimiento Ciudadano, y José Pedro Kumamoto, con su partido “Futuro”.

Este último es para mi la gran decepción de la carrera. Después de su victoria en 2015 como candidato independiente y francamente buen trabajo como diputado local, su campaña fallida en 2018 para ocupar un espacio en el Senado pareció desencantarlo de la via independiente y empujarlo a la formación de su propio partido político local: Futuro. Lo que significó un quiebre importante con posturas que había abanderado previamente, como #SinVotoNoHayDinero.
En general nunca compartí sus ideas políticas, que tienden hacia la izquierda. Reconozco que los múltiples documentos en su página de internet detallando sus iniciativas en Seguridad, Desarrollo Económico y Medio Ambiente están magníficamente documentados y son señal de que él y su equipo entienden los problemas, pero sus soluciones todas pasan por engrosar al Estado y generar estructuras artificiales alrededor de la actividad económica que la entorpecen y limitan. Si han leído otras entradas en este espacio, sabrán que nunca he comulgado con esas iniciativas, desafortunadamente parecen ser ya el común denominador.
Aunado a eso, a últimas fechas y quizá en un intento desesperado por recuperar terreno, Kumamoto viene desarrollando una campaña que me parece preocupante. Cierto, la aparición de una cabeza de cerdo en una hielera con un mensaje de amenaza debería investigarse, pero agarrarlo de motor para culpar a sus “adversarios” porque “son capaces de lo que sea” para tratar de detener “a la honestidad, la decencia y la sensibilidad” que ellos representan porque según sus números “están en primer lugar” (cuando todas las encuestas los sitúan en un lejano tercero, tal vez cuarto) es un discurso que ya escuchamos en boca de ya saben quien, con los pésimos resultados que ya todos conocemos. Réquiem por un referente disruptivo en la escena política nacional.

Pasemos a Morena; y a su abanderado Alberto Uribe, quien lleva hoy la ventaja en las encuestas. Su vida entera la ha dedicado al servicio público. Ya fue presidente municipal de Tlajomulco de Zúñiga y para estas elecciones, Zapopan no era su primera opción, prefiriendo Guadalajara o volver a comperir por Tlajomulco, según una nota de El Informador. En fin, que es viejo lobo de mar; político de cepa acostumbrado a nadar aguas turbulentas y acomodarse donde haya hueso. La negociación por su candidatura la hizo con las cabezas de Morena, partido que lo arropa desde 2018 (si, es chapulín), por lo que su independencia o libertad para actuar fuera del esquema morenista está en duda. Y francamente, con los resultados que está teniendo Morena al frente del país y de otras demarcaciones, me preocupa.
Es el único del que no pude encontrar página de internet con sus propuestas concretas y por escrito. Las notas periodísticas recogen generalidades “más obra pública e infraestructura” y “triplicar el presupuesto para proteger el Bosque de la Primavera”, sugerencia que seguramente soltó en respuesta a los graves incendios recientes en ese pulmón de toda la ZMG. No es ni nuevo, ni esperanzador. Es el político de siempre y hay que mandar el mensaje que ese tipo de candidatos ya no tienen cabida en nuestro sistema político.

Y finalmente Frangie. Contrario al morenista, el candidato emecista ha pasado casi toda su vida en la iniciativa privada y nunca nunca antes ha sido contendiente a un puesto de elección popular. Este perfil del “hombre nuevo” (o relativamente nuevo) me interesa impulsarlo, me interesa mandar el mensaje de que se requiere un cambio de sangre y no los mismos cartuchos quemados. Frangie es también, con una Maestría en el IPADE, el que me parece más preparado de los tres. Su única labor pública ha sido precisamente en Zapopan, como Jefe de Gabinete durante los últimos cinco años, por lo que su eventual ocupación de la presidencia municipal sería similar a un ascenso empresarial natural.
Ya estas características lo hacen, para mi, el más deseable de los tres: No es una persona que viva del presupuesto, tiene las tablas necesarias y está enterado de las problemáticas en el municipio por haber vivido en medio de ellas en una posición privilegiada.
Detesto a su partido y sus propuestas son genéricas y también engrosan al estado, pero ofrece cierta continuidad. A falta de una mejor opción, prefiero concentrarme en lo positivo del perfil y acordarme de que mi participación como ciudadano no acaba con cruzar una boleta, sino con exigirle al ganador.

Y usted, querido lector, lectora. ¿Ya sabe por quién va a votar?



miércoles, 12 de mayo de 2021

Meter las manos

De entre los acontecimientos recientes en el país, pocas cosas me han puesto tan de buenas como la confesa intromisión del presidente en la contienda electoral. Si, es ilegal; si contraviene un acuerdo “de no intervención” que firmó el presidente con los gobernadores y sí, acusa un uso faccioso de la Fiscalía General de la República, reduciendola institucionalmente a poco más que el juguetito de golpeteo del presidente. Está mal desde cualquier ángulo que se lo vea. Pero al mismo tiempo desnuda a las claras y de una vez por todas que están desesperados, que la ven perdida y que están tan contra las cuerdas que están dispuestos a chutarse el escándalo de que el presidente diga con todas sus letras “¡Claro que sí estoy metiendo las manos en las elecciones!”, porque creen que les costará menos de lo que puedan llegar a ganar.

Esta última jugada, durante la mañanera, está perfectamente alineada con el resto de la estrategia: descalifica al árbitro, genera desconfianza en el proceso, acusa de fraudulenta una elección que aún no ocurre. Cuando el inevitable revés llegue, tendrás puesto el escenario para ganar en los escritorios y en las calles lo que no pudiste asegurar en las urnas.

Por eso hoy más que nunca, y como no nos hemos cansado de repetir en este espacio, es indispensable cuidar la vida/vía institucional en este país y usar las herramientas de las que disponemos. Apoyemos al INE: inscríbete como observador de tu casilla, completa tu capacitación si saliste sorteado para ser funcionario, investiga a tus candidatos más allá de banderas y colores, revisa sus perfiles y propuestas. Vota. Las respuestas insitucionales se le atoran a este gobierno, se le atragantan y lo paralizan. Hay multitud de ejemplos.

Sobre las investigaciones a las la Fiscalía General de la República está sometiendo a Adrián de la Garza, del PRI, por solicitar el voto a cambio de dinero y a Samuel García, de Movimiento Ciudadano, es por recibir aportaciones “ilícitas” a su campaña, habrá que dejarlas correr, pero seguirlas de cerca y con criterio. El inicio de una carpeta de investigación no implica, siquiera, una acusación formal. Es decir, están anunciando con bombo y platillo una circunstancia de la que no hay certeza alguna. Están espantando con el petate del muerto.

¿Sabe qué no es el petate del muerto? El caso Lozoya, de mucho más alto perfil e importancia. O la extradición y posterior liberación y “Disculpe usted” al general Cienfuegos. O la falsificación de evidencia de la CFE que Bartlett dirige y que admitió en conferencia de prensa. O el caso de la Línea 12 del metro, las múltiples irregularidades financieras cometidas durante su construcción y la indignante falta de mantenimiento cuando había evidencia fotográfica y advertencias de los usuarios de las precarias condiciones.

En conclusión, querido lector, no bajemos los brazos:
  1. Los desplantes del presidente en sus mañaneras son una buena noticia e indicación de que el autoritarismo sangra, el populismo tiene pies de barro y que la vía institucional y de la ciudadanía activa es LA VÍA hacia adelante, gane quien gane la elección.
  2. Preparémonos para un periodo post-electoral difícil, se está allanando el terreno para un ataque frontal y desmedido a nuestras instituciones electorales para deslegitimarlas, con la mira puesta en 2024
  3. La FGR es también una institución y como tal se le debe respetar, pero a la que también se le debe exigir, sobre todo si se está haciendo un uso faccioso de ella. Exijamos el resultado no sólo de las investigaciones a los candidatos punteros en Nuevo León, sino a la larga lista de escándalos impresentables que este gobierno a dado a luz.
¡Prohibido rendirse! ¡A meter las manos!



miércoles, 28 de abril de 2021

Institución y Legalidad vs Autoritarismo Caudillista, la batalla.

¡Se hizo valer la ley! ¡Se sostuvieron las instituciones! Por donde se lo vea, eso merece celebración, porque es la piedra angular y el pivote desde donde México puede empezar a progresar, con verdadero estado de derecho e instituciones sólidas. Es el punto de partida de cualquier intento de escape a nuestra presente circunstancia.

A este remedo de gobierno, desde sus inicios, siempre le ha asustado la vía institucional. Cada recurso legal interpuesto contra él se les ha atragantado porque no sabe operar dentro de los márgenes de la ley y por su naturaleza caudillista depende de que al caudillo (Andrés Manuel) se le permita extenderse en sus funciones, tocarlo todo, comentarlo todo, ser categórico en sus juicios. Por su posición privilegiada de héroe popular, puede comentar que “El retiro de las candidaturas a Félix Salgado y a Raúl Morón es un atentado a la democracia” y su dicho lleva peso específico.

Por eso la resolución de ayer del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación de respaldar y validar la decisión del INE, que se limitó a aplicar la ley, es tan importante y merece celebración. Porque es evidencia de que los despropósitos del presidente, lo que diga o haga como matraquero de circo cada mañana desde Palacio Nacional, no se sostiene, que el caudillo no se ha podido enraizar, que nuestras instituciones resisten al parásito.

La batalla no está ganada, ni mucho menos. La ciudadanía, la sociedad, tiene que hacer lo suyo en las urnas este 6 de junio y más allá. De una sociedad activa, proactiva y propositiva, emanarán candidatos y gobiernos con esas mismas características, no al revés.
En ese sentido, celebremos hoy, pero preparémonos para las batallas de mañana. Dos ejemplos:

A Salgado Macedonio le retiraron la candidatura por un tecnicismo legal, no por las acusaciones de violación en su contra. Tuvo más peso en su fallida candidatura el no presentar el reporte de gastos de pre-campaña que un proceso penal abierto y en curso. Es importante reconocer el camino que nos falta por recorrer en la búsqueda de un sistema legal y político funcional, justo y firme. Perder la candidatura y desaparecer del escenario público no es justo castigo, ni por asomo, para alguien que tiene dos denuncias por violación y al menos otras tres acusaciones de abuso y acoso sexual, incluida una menor de edad entre las víctimas.

Otra batalla Institución vs Autoritarismo que se avecina es la lucha contra el padrón de telefonía móvil. El Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales va a interponer una acción de inconstitucionalidad ante la Suprema Corte. Esperemos el contraataque colérico desde la tribuna presidencial.

¿Qué papel va a jugar usted, señor, señora, señorita que me lee, en estos campos de batalla? ¿Cómo va a cooperar para formar esa sociedad activa, proactiva y propositiva que necesitamos con urgencia? Comience (ojo, es un comienzo, no el principio y fin de su participación) por revisar a sus candidatos, por ver qué hacen y que declaran respecto a las batallas que se están llevando a cabo en varios frentes de la vida política nacional. A partir de ahí, arránquese, hay mucho por hacer.



miércoles, 21 de abril de 2021

Mangonear la Justicia: El caso Alonso Ancira

Es de conocimiento general que en este país la justicia es muy maleable. El pobre y vulnerable pasará años en prisión por un delito que no cometió, pero cuyo proceso se extenderá indefinidamente víctima de un océano burocrático innavegable. Como contraste, el que goza de posición y caudales seguramente tendrá “opciones”: Engrasar la mano del tránsito que le detuvo, entenderse con el juez a punta de billetazos, o recurrir al amigo o al compadre para que mueva sus influencias.

Pero una cosa es que esa falta de estado de derecho, por más cultural que sea, permanezca como un secreto a voces; y otra bien distinta que sea el mismo Estado Mexicano el que la justifique, la solape y la aproveche.

Alonso Ancira es un defraudador y criminal confeso. Entregó un soborno multimillonario a Emilio Lozoya para que PEMEX adquiriera la planta productiva de Agronitrogenados a un exorbitante sobreprecio, causándole un importante perjuicio a la paraestatal. Se inició la investigación contra él en marzo de 2019 y en cuanto lo supo intentó evadirse de la justicia huyendo a España. Fue detenido en Mallorca y apenas en febrero pasado volvió a territorio nacional luego de perder todos los recursos que interpuso para evitar la deportación.
El lunes este personaje que le describo salió del Reclusorio Norte, sin ninguna restricción o medida cautelar, a bordo de una camioneta Mercedes-Benz, con una sonrisa en los labios y un puro entre los dedos. ¿La razón? Llegó un acuerdo con PEMEX para pagar 216 millones de dólares en los próximos tres años, para “reparar el daño”.

El señor se dio el lujo de hacer con la justicia mexicana lo que quiso, meramente porque tiene lana. Y todavía hay quien lo celebra, incluido el presidente.
“Yo celebró que se haya llegado a este acuerdo” dijo en su mañanera “Aquí , desde el principio, sostuvimos que se reparara el daño, nos importaba mucho que todo ese dinero regrese al pueblo”.

Dejemos algo en claro: lo que se recuperó fueron cacahuates. PEMEX perdió 480 mil millones de pesos el año pasado, más de dos mil doscientas veces lo que Ancira se comprometió a “reparar” o “devolver”. Es una gota en el océano de deudas y malas gestiones que plagan a la paraestatal.

Para conseguir esos cacahuates, se siembra el peligrosísimo antecedente de que cometer estos actos gigantescos de corrupción no tiene más consecuencia que una gentil llamada de atención y, si acaso, el inconveniente de devolver las ganancias de tus corruptelas. A sabiendas de que sólo tendrá que enfrentar estas consecuencias si lo llegan a pescar ¿No le parece mucho más atractivo intentar jugar chueco? ¿No le parece un ejemplo nefasto para el resto de la población y una validación a la cultura anti-estado de derecho, el verdadero cáncer en este país? ¿No dijo el mismo presidente, en campaña, que la corrupción era el mal primigenio y que había que terminar con ella por cualquier medio?

No entiendo qué celebramos, o por qué pretendemos que esto es algo bueno para el país y sus instituciones. Entiendo, sin embargo, que presumirán los cacahuates como si fueran las habichuelas mágicas del cuento, mientras nos ocultan otras cifras: las pérdidas de PEMEX, los muertos por la pandemia, los recursos dilapidados en proyectos sin futuro…

Acuérdese de todo esto cuando acuda a su casilla este 6 de junio.



miércoles, 7 de abril de 2021

Lodazal

Arrancaron las campañas. Preveo que sean particularmente sucias, quizá el lodazal más profundo que nos haya tocado ver en la historia del México democrático (a partir de la elección de 1997, aprox.). Esto por varias razones.

En primer lugar, el gobierno en turno no tiene a su nombre un solo logro que pueda presumir o del que pueda apoyarse. Los “incumbents” (candidatos del partido en el gobierno), que normalmente tendrían que desarrollar una plataforma de continuidad resaltando esos logros, la tendrán difícil a la hora de proponer y quedar bien. Tres años de dominio morenista absoluto en ambas cámaras y aún así llegan frente al electorado con las manos vacías ¿por qué no lo hicieron ya? Tendrán entonces que seguir colgados de un discurso de esperanzas y espejos, de futuros promisorios y sobre todo de excusas y de pintarse como “el menos peor” que irremediablemente llevan a embarrar al otro: “Si, pero… X robaba más”, “Si pero, con Z tampoco avanzábamos”, “Si, pero no podemos dejar que el PRIAN…”

En segunda instancia, porque los perfiles postulados son, en buena parte, improvisados e impresentables. Gente que no ha ejercido el servicio público jamás, pero que se cuelga de la popularidad obtenida en otras facetas de su vida para alcanzar lo que ve como una renta gubernamental segura (su sueldo) por un mínimo de trabajo y un mínimo de supervisión. Eso, o cartuchos quemados y viejos lobos de mar que se han sabido mover y chapulinear y que están protegiendo más el hueso que el ideal o el proyecto de nación. Esta gente está limitada, no podría proponer algo coherente y bien pensado así su vida dependiera de ello, por lo que su discurso también será bastante hueco; sus eventos demostraciones masivas de cariño al personaje que fueron y a la popularidad que alcanzaron, pero sin sustancia alguna. Ese tipo de perfiles son además, blancos ridículamente tentadores para ataques personales, por su historia personal y los escándalos que los rodean, o por su inexperiencia e improvisación. Una vez más, nos alejamos del elevado campo de batalla de las ideas, para quedarnos en el lodazal.

Y finalmente, porque es una elección en la que, intencionalmente, le están tirando al árbitro. Un proceso electoral en el que pretenden desprestigiarlo desde el arranque, de tal suerte que cualquier intento de la autoridad electoral por meter en cintura a candidatos y partidos sea visto por unos u otros como un movimiento mal intencionado, como una injusticia. Y para que, si los resultados les son adversos, el margen de maniobra y el impacto de desconocer resultados y armar barullo sea mayor. Si no me cree, lo invito a revisar qué ha pasado con el asunto de Félix Salgado Macedonio, el intocable del régimen cuya candidatura pende de un hilo por no dar seguimiento a una nimiedad técnica.
El individuo ha encabezado marchas y plantones haciéndose la víctima, alegando que le están “quitando sus derechos políticos a votar y ser votado” y acusando la parcialidad del INE cuando, sencillamente, no presentó el reporte de gastos de precampaña. No siguió las reglas del juego.

Así que sí, querido lector, ármese de paciencia y tómeselo con calma. Estudie bien qué se vota en su localidad y cuáles son los candidatos a cada puesto. Razone su voto y exíjale a sus candidatos. Y si no es mucha molestia, empiece a ver qué le toca hacer como ciudadano en el periodo inter-campañas, para asegurarnos de que este circo no se siga empantanando con cada nueva elección, porque eso, aunque no lo parezca, depende muchísimo de nosotros, de lo que hagamos y de lo que dejemos de hacer.


miércoles, 31 de marzo de 2021

Para reflexionar y enmendar


Victoria Esperanza Salazar, salvadoreña de 36 años y quien residía en México como refugiada, fue asesinada por policías de Tulum, Quintana Roo. En el video que se hizo viral el pasado 27 de marzo se la ve boca abajo, esposada y con la rodilla de una mujer policía en el cuello. La posterior necropsia concluyó que la causa de muerte fue “una fractura en la parte superior de la columna vertebral producida por la ruptura de la primera y segunda vértebra”

Evidencia que posteriormente salió a la luz, como el video de seguridad del OXXO en donde fue arrestada, no demuestra que Victoria Esperanza haya cometido algún delito, o que su actitud y disposición fuera en absoluto violenta, peligrosa o impredecible. Aún así, la justificación de los oficiales fue que estaba “alterando el orden” ¿Por qué exactamente, fue arrestada, sometida y asesinada?

Por varias razones, quizá la principal de ellas el que no tenemos, desde hace años, cuerpos policiales confiables, bien entrenados y capacitados en casi ningún nivel de la estructura de seguridad pública. No digamos ya en temas de protocolos de actuación en situaciones de crisis y respeto a los derechos humanos, sino en los procesos más elementales de su trabajo diario. Una encuesta realizada a las corporaciones estatales en 2019 por la organización Causa en Común reveló que el 65% de los policías no contaban con capacitación respecto a las audiencias que se realizan ante un juez, el 52% aseguró que no se le instruyó para dar primeros auxilios y el 45% no recibió un aprendizaje para recibir denuncias, 29% no recibió ningún curso de perspectiva de género y el 19% apuntó que no tuvo adiestramiento en el uso de la fuerza y sobre la detención de una persona.

Los estados y las corporaciones policiacas buscan cuerpos, cifras que poder presumir, pero una vez que reúnen los números, no se preocupan por darles el seguimiento ni armar verdaderamente un equipo que tenga las herramientas para que haga cumplir la ley y proteja al ciudadano. No hay un plan de carrera ni una progresión nacional dentro del cuerpo. Por no mencionar las carencias materiales y presupuestales a las que deben hacer frente. En resumen las corporaciones policiacas están abandonadas a su suerte.

Otra de las razones, aunque duela reconocerlo, puede haber sido la discriminación y racismo sistémico intrínseco del país, vulgarmente conocido como “colorímetro”. La Encuesta Nacional sobre Discriminación (2017) hizo público que el 20.2% de la población de 18 años y más, declaró haber sufrido discriminación de algún tipo durante el último año, el 56% de estos, señaló que fue por su apariencia y tono de piel. La encuesta también ofrece reveladores datos sobre lo que los mexicanos consideramos “comportamiento aceptable” para los nacidos en el extranjero. La idea de que el maltrato y posterior asesinato de Victoria Esperanza haya sido motivado por ser mujer, salvadoreña o por su tono de piel no puede ni debe descartarse a la ligera.

Finalmente, porque no hay consecuencias para los culpables. No es la primera vez que se ha reportado abuso policial por parte de ese estado. En noviembre elementos de la Policía municipal de Benito Juárez, (también en Quintana Roo), realizaron disparos para dispersar una manifestación en el palacio municipal para exigir el esclarecimiento del feminicidio de Bianca Alexis. En Febrero la policía de Tulum, detuvo a una pareja homosexual (y extranjera) bajo la premisa de que “no podían besarse en público porque había niños presentes” (no hay nada en el código penal al respecto que justifique el levantón)

Hace poco menos de un año comenzaban las protestas masivas de Black Lives Matter por el asesinato de George Floyd. A pesar de transformarse en un hito importantísimo del 2020 y de nuestra cercanía con los Estados Unidos, los eventos invitaron poco a la reflexión de este lado del Rio Bravo. Quizá abrir los ojos a las tragedias y al abuso que ocurre con frecuencia en nuestro territorio finalmente nos empuje a la reflexión y, más importante, a la acción.