martes, 8 de febrero de 2022
La importante relación Estado - Sociedad
miércoles, 19 de enero de 2022
Chapulines y Membretes
miércoles, 12 de enero de 2022
Banamex a la venta
- El cuatro de marzo pasado, la CEO de Citigroup, Jane Fraser advertía que México debía consolidar un ambiente de negocios que genere una mayor estabilidad, confianza y colaboración. ¿Será que, a juicio de la Sra. Fraser, no lo conseguimos?
- El diez de agosto la misma Sra. Fraser visitó nuestro país y se reunió con el presidente López Obrador. Quizá el panorama que le planteó el titular del ejecutivo en esa reunión terminaron de convencerla de que lo mejor era cortar por lo sano.
- Finalmente, la inversión fija bruta en México ha estado en franca caída desde julio de 2018 y la pandemia aceleró ese descalabro a niveles sin precedentes. Ahora se pone a la venta toda la operación de la tercera institución financiera más grande del país, con un total estimado de activos de un billón 433 mil 851 millones de pesos; de acuerdo con CONDUSEF. ¿Quién tiene la lana para invertirle a esos activos? De ese selectísimo grupo ¿Quién tiene el interés?
miércoles, 22 de diciembre de 2021
¡Regúlese!
Ha habido un incremento en la demanda de movilidad a raíz de las fechas decembrinas. Las compras de pánico, las posadas, reuniones y compromisos ponen las ciudades de cabeza. Sobre todo por la noche cuando acaba la parranda y hay que volver a casa (o encontrar otro sitio donde seguir la fiesta) con algunos tragos encima.
En consecuencia a este incremento de la demanda y por una simplísima ley de mercado, plataformas como Didi, Uber y Cabify disparan sus precios a través de las “Tarifas dinámicas” ¿Quieres un traslado en alguna plataforma? Lo sentimos, hay diez personas como tú que buscan el mismo servicio y sólo tenemos tres autos, pero si estás dispuesto a pagar un poquito (o mucho) más, podemos garantizarte que uno de esos tres disponibles será tuyo.
Y a pesar de que esta ecuación oferta-demanda-precio obedece a la lógica natural y tiene muchísimo sentido, la reacción de los usuarios ha sido lamentable y, por decir lo menos, poco pensada. Se está a llamando a la regulación de lo que algunos iluminados consideran “un abuso” de parte de estas empresas. Se está solicitando que el estado intervenga para garantizar los precios.
Perdón, pero ¿En dónde tienen la cabeza?
Plataformas como Uber, Didi y Cabify fueron la respuesta y solución del libre mercado a un servicio de taxis deficiente, caro y si, sobreregulado. Los taxis, a su vez, eran la alternativa a un sistema de transporte público disfuncional, mal planeado e insuficiente. Se está pidiendo ahora ponerle un parche, al parche, del parche. El problema está tan enterrado en soluciones parciales o caducas, que ya ni siquiera se le reconoce.
Si el entusiasmo y la legítima indignación de la ciudadanía se volcara no solo en entorpecer la última solución de las plataformas de movilidad, (que ahora y sólo por la locura de las fechas resulta insuficiente), sino en exigir al Estado que cumpliera con un sistema de transporte público integral, interconectado, flexible y seguro, otra cosa sería. Pero pretender ahora que el mismo responsable del estercolero, el gobierno, ponga la solución interviniendo la iniciativa ciudadana, es un mayúsculo sinsentido y puedo garantizar que no hará sino empeorar la situación.
Pugnar por la regulación siempre viene con un costo. No, no tengo poderes de profeta, baste ver lo que hizo el gobierno de la Ciudad de México con estas mismas empresas la semana pasada. Aplicaciones como Uber Eats, DiDi Food y Rappi tendrán que pagar a partir del próximo año, un impuesto por el “uso de calles y avenidas de la ciudad”. La tarifa es del 2% antes de impuestos de cada uno de los cobros realizados y naturalmente encarecerá el servicio por el incremento de precios y por la posible salida de jugadores en el sector. Es un golpe muy bajo a una iniciativa que mantuvo con vida a infinidad de pequeños negocios durante la pandemia.
Si como ciudadanos no podemos darnos cuenta del sinsentido de lo que exigimos, si no tenemos la capacidad de ver de donde vienen los problemas, cuáles son sus últimas causas y la cadena de consecuencias y no tenemos la creatividad para encontrar soluciones más allá del imperativo “¡Regúlese!”, tenemos un problema más grave del que cualquier grupo político podría endilgarnos, mexicanos. Porque estamos prestos para exigir el yugo, para entregar la libertad en pos del beneficio más inmediato. No hay nada más caro que pedir que las cosas nos salgan baratas por decreto…
miércoles, 15 de diciembre de 2021
No es militarización, es ineptitud
Probablemente la mejor muestra y ejemplo de la absoluta ineptitud de este gobierno es el uso de las fuerzas armadas como operadores de prácticamente todas las iniciativas importantes del sexenio.
Se está militarizando el servicio público en México. Pero las razones detrás de dicho fenómeno tienen más que ver con la naturaleza de las fuerzas castrenses y la incapacidad del inquilino de Palacio Nacional para alcanzar cualquier objetivo de manera democrática; a través de la negociación, el diálogo y los acuerdos de mayorías.
El ejército está obligado a guardar incuestionable obediencia y por la naturaleza rígida de su estructura de mando y su entrenamiento para la guerra, a ser brutalmente efectivo en llevar a cabo las órdenes recibidas.
“Levántese aquí un aeropuerto”, “Si, comandante. Así se hará” Y se hará, aunque las instituciones civiles adviertan de su inviabilidad técnica, aunque los actores económicos principales (las aerolíneas) expresen reservas de la viabilidad financiera.
“Constrúyase aquí una refinería” “Si, comandante. Aquí la levantaremos” aunque el desafío logístico sea inmenso por la ubicación y las inundaciones constantes, aunque el plan de negocio de construir una refinería para PEMEX no tenga sentido
“Instálense las vías para un tren turístico en medio de la selva, y ustedes lo han de operar”, “Gracias, señor presidente. Delo por hecho”, aunque el espíritu y el temple de la soldadesca nada sepa de la calidez y atención al detalle que necesita la industria turística.
El ejército no cuestiona una orden recibida, sencillamente no está en su ADN. Para el presidente el ejército es un martillo, una herramienta relativamente fácil de usar, con la que puede pasar por encima (y a veces destrozar) los matices y complejidades inherentes a un gobierno civil democrático y plural.
Tiene mucho de irónico que “el gobierno más democrático de la historia” se vea tan dependiente de esta herramienta autoritaria. Y quizá la dependencia ni siquiera sea por una vena autoritaria del mandatario, sino por su absoluta incapacidad de operar herramientas más discretas, más finas, como un desarmador, una llave de tuercas o un cautín, que no sólo serían más efectivas, sino que no destrozarían el andamiaje político del país.
Piénselo. Empezó el 11 de mayo de 2020 cuando, incapaz de lidiar con las tareas de seguridad Pública, se publicó el acuerdo presidencial por el que se ordenó disponer hasta el 27 de marzo de 2024 de la fuerza armada permanentemente para dichas tareas (El acuerdo fue detenido por un recurso de inconstitucionalidad y probablemente la SCJN lo discuta durante el primer trimestre de 2022)
Luego vimos la asignación de los proyectos de infraestructura federales y cuando los cuestionamientos y los amparos empezaron a llegar, la designación de dichos proyectos como “de seguridad nacional”. ¡Qué útil es el martillo —debió pensar el inquilino de Palacio Nacional— que todo lo allana! Una lástima para él que apenas ayer, un ministro de la Corte concedió la suspensión solicitada por el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) para que, de manera inmediata deje de surtir efecto su decretazo. El Ejecutivo federal no tiene atribuciones para realizar esta clasificación (“de seguridad nacional”) sin cumplir los parámetros establecidos en la ley de la materia. Pero insisto: el Ejecutivo es inoperante, obtuso y la ley le irrita y le resulta extraña. No sabe trabajarla, sólo sabe usar el martillo.
Hace un par de semanas nos enteramos también de la designación del general Pedro Lohmann Iturburu, exmilitar, como nuevo director general de Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México (Birmex). Un exmilitar es el nuevo encargado de la distribución de medicamentos en México, ese tema que en los últimos meses le ha ido pesando tanto al presidente de México.
Y apenas ayer, el pleno del Senado aprobó por 78 votos a favor y 20 en contra reformas a la Ley Orgánica del Ejército y la Fuerza Aérea Mexicanos. La reforma le permitirá al Secretario de la Defensa Nacional, descargar sus tareas militares a una comandancia, mientras él se concentra en la cada vez más abultada baraja de temas que el ejército maneja en la administración pública federal. “La dualidad de responsabilidades hacen del titular del ramo un funcionario comprometido en su totalidad para atender la actividad pública de la dependencia federal y la operativa de la fuerza armada.”
No es militarización, es supina ineptitud, es inexcusable incompetencia. Cuando lo único que sabes usar es el martillo, todos los problemas te parecen clavos.
miércoles, 8 de diciembre de 2021
Trenecito de humo
Incendió las redes sociales un video que compartió el presidente el domingo pasado en donde se le veía a él y a otros miembros destacados de su administración en un vagón de tren, camino al sitio donde se construye el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles. En el video, el presidente señala que usando el tren suburbano, se podrá llegar desde Buenavista, en la Ciudad de México, al AIFA en 45 minutos.
La razón por la que el video se hizo viral, sin embargo, no es lo que el presidente dice o hace, sino que a mitad del mensaje, las ventanas del tren se quedan blancas, en lugar de mostrar el movimiento natural del paisaje con el tren en movimiento. La situación hizo que muchos internautas y algunos medios de comunicación, acusaran al gobierno de organizar un “montaje”. Y a partir de ahí, en un ejercicio sumamente improductivo para la ciudadanía y el país, simpatizantes de uno y otro bando aprovecharon para darse con todo y acusarse de toda clase de linduras.
A pesar de que llevamos tres años con este modus operandi, al gobierno le sigue funcionando arrojar este tipo de buscapiés y distractores para inflamar la polarización y concentrar la atención en banalidades y no en lo que realmente nos ocupa.
El tren es real y las vías por donde circula existen. Las ventanas en blanco son producto de un ajuste automático de la cámara a la luz exterior. No es, sin embargo, el tren que prometieron para el AIFA. Se trata de otro tren, de servicio ejecutivo/turístico que corre en por la periferia del terreno del aeropuerto. El otro, pensado para entrar hasta el estacionamiento y la “Ciudad Aeroportuaria” aún está en las primeras estapas de construcción y no estará listo para la inauguración del Felipe Ángeles. Pero existirá.
Así que si, hay una evidente intención de confundir haciendo creer que ese tren en particular es el que llegará al Aeropuerto, hay una intención de empujar la narrativa con falsedades, pero inflamando los ánimos de una “oposición” descabezada y desorganizada. De esa forma consiguen el combustible que necesitan para decir cada mañana que son “el gobierno más atacado en décadas” o que “los medios les traen ojeriza”. Son tres años ya de este modus operandi, y el grueso de la población sigue pensando que este tipo de “descuidos” son situaciones accidentales y no buscapiés y distractores intencionales.
Porque, ultimadamente, es irrelevante si fue un montaje o no de un proyecto en construcción. Lo verdaderamente aterrador es el retroceso absoluto que estamos teniendo en todos los métricos que importan. En palabras de Macario Schettino: La inversión está al nivel de 2010; la construcción, de 2005; la construcción no residencial, de 1997. En tres años, hemos perdido el avance equivalente a entre una década y un cuarto de siglo.
El lunes inmediato posterior a la debacle del tren, Hacienda anunció una “Capitalización” a PEMEX por tres mil quinientos millones de dólares, todos dirigidos al pago de la deuda. 73 mil 500 millones de pesos. Eso significa que, al cierre del 2021, la paraestatal habría recibido el equivalente a 1.1 puntos PIB. Las capitalizaciones no mejoran el rendimiento de la empresa, repito, son para sanear deuda. Sin cambios drásticos en la operación y administración de la empresa continuará perdiendo recursos cual barril sin fondo.
¿Alguien habló de ello? ¿Alguien se percató?
Una regla básica de la estrategia en cualquier área es que, quien define el campo, los tiempos y las condiciones de batalla, tiene ya la mitad de la victoria en las manos. ¿Por qué insistimos, mexicanos, en hacer “oposición” bajo los términos que la presente administración dicte? ¿Por qué permitimos que nos lleven al campo de batalla donde el presidente se hace fuerte? ¿Por qué cedemos la iniciativa y esperamos a ver qué dijo y que hizo el inquilino de Palacio Nacional?
