miércoles, 25 de octubre de 2023

Adiciones que no suman...

 

Hay adiciones que no suman. Existen personas cuya incorporación a un proyecto, resta. Es el caso de Carlos Manuel Urzúa Macías y del anuncio sobre su integración al equipo del Frente Amplio por México. 


No cuestiono la preparación o capacidad técnica del Dr. Urzúa, sencillamente me parece inexcusable su pasado político y lo que refleja de su persona. Se trata de un personaje que fue utilizado para prestarle legitimidad a la presente administración desde que esta era proyecto de campaña y fue lo suficientemente ingenuo para permitirlo, o lo suficientemente corto de miras para no percatarse de quién lo rodeaba. No me interesa ninguna de las dos cualidades para hacer gobierno.


Cuando Andrés Manuel López Obrador lo nominó para hacerse cargo de la hacienda pública durante la campaña, la idea era tranquilizar a los indecisos. Teniendo como responsable de los caudales del país a un maestro en matemáticas del IPN y además doctor en economía por una universidad extranjera, seguramente habrá moderación ¿No? Esos proyectos que suenan tan descabellados como la Refinería en Dos Bocas, el Tren Maya y el Aeropuerto en Santa Lucía y que todo el mundo insiste en que serán un despilfarro… no podrán serlo tanto si tienen a alguien de ese calibre vigilando los números ¿No?


Pues no. Con el aval de Urzúa se trazó la centralización en la compra de medicamentos, que hoy tiene al país en una crisis de desabasto sin precedentes. Con el aval de Urzúa, se eliminó el programa de estancias infantiles. Con el aval de Urzúa, se impulsó la mentira de que construir Santa Lucía nos saldría más barato. Fue el rostro, la voz y la mano de muchos movimientos financieros que abrieron camino al desastre que tenemos hoy en las arcas públicas.


Habla bien de él que se haya separado del cargo y se volviera férreo crítico del oficialismo desde entonces. Y sin duda su contribución como voz experta en los diarios y en su esfera de influencia se agradece. Pero de eso a incorporarlo a un proyecto que pretende diferenciarse del régimen, que pretende renovar y reconstruir lo destruido hay un trecho largo.


¿Aceptaría usted que López Gatell se sumara al equipo del Frente Amplio? ¿O Bartlett? ¿O Rosa Icela? ¿Por qué habríamos de tragarnos el sapo con Urzúa?

Criticamos el lavado de cara masivo que el macuspano hizo de un montón de impresentables que quisieron sumarse a su movimiento. ¿Por qué no somos congruentes y rechazamos esta nueva “purificación”? ¿Porque ahora el bautizo es blanquiazul y no guinda? 

¿Cómo se ve un proyecto que está cayendo en los mismos vicios de chapulineo que venimos arrastrando desde que el PRI perdió su hegemonía?


Si empujados por las circunstancias va a ser tan fácil que bajemos la cabeza, los partidos políticos van a hacer su agosto, mexicanos. Miden muy bien qué les permitimos y no hacer, para servirse con la cuchara grande todo lo que puedan en perjuicio de la ciudadanía.

Y en ese tema, podemos empezar hasta por la misma Xóchitl Gálvez. ¿Alguien puede explicarme por qué, en la reciente y crítica votación por los fideicomisos del Poder Judicial, la todavía senadora en funciones se ausentó? 

No pretendo encontrar a la candidata perfecta pero si pretendo tener en la boleta alguien que sirva, que nos sea útil. Si a la señora no le marcamos el mínimo aceptable de que cumpla con su trabajo y no sea pura saliva. ¿Como por qué habríamos de entregarle la Presidencia de la República?

Se los dejo de tarea.




miércoles, 18 de octubre de 2023

La hipocresía del fideicomiso.

 


Urge lana y urge desbaratar al único Poder que puede todavía meterle un susto al oficialismo. Por eso la cargada, evidentemente retaliatoria, contra el Poder Judicial de la Federación.

Un Fideicomiso es como un fondo de ahorro, un instrumento financiero en los que una institución, pública o privada, puede hacer cochinito destinado para un fin específico. En el caso gubernamental, los fideicomisos se alimentan de recursos presupuestales, aprobados por la Cámara de Diputados. Mientras no se gasten, los ahorros generan rendimientos. Esto le da a las instituciones mayor control de los recursos, más allá de los vaivenes políticos y la discusión anual entre partidos para asignar el presupuesto.

Básicamente, los fideicomisos le dan independencia y opciones a sus administradores. Y como esta administración está toda dedicada a retirar ambas y garantizar una dependencia y sumisión absolutas al Poder Ejecutivo en todos los niveles, deben desaparecer. 


Son trece fideicomisos los que la reforma morenista pretende desaparecer para “recuperar” (léase, “agandallarse, fuera de presupuesto y escrutinio”) 15 mil 434 millones de pesos. El punto contencioso es que más de la mitad estos recursos están enfocados a pagar pensiones “complementarias”, adicionales a los que asigna por ley el ISSSTE a funcionarios públicos.


Y si, el presidente se escuda en que la Auditoría Superior de la Federación ya dijo que desde la creación de los fideicomisos se estableció que estas pensiones complementarias no eran obligatorias ni permanentes. El tema es, según la ley laboral, una vez creados, aunque no fueran “obligatorios” los fideicomisos, se genera una obligación para con los trabajadores. Y si no hay fideicomisos ¿De dónde va a salir la lana? Es prácticamente un hecho pues, que sí se afecten los derechos de los trabajadores. Pero, es que es año de Hidalgo…


Uno de los argumentos oficiales del gobierno guinda para empujar la extinción de estos instrumentos, es la opacidad con la que se manejan y el potencial manejo corrupto de sus recursos. Curioso, cuando menos, que ese mismo argumento no parezca aplicar igual para todos. La Secretaría del Bienestar, por ejemplo, tiene un fideicomiso ‘del Bienestar’ para garantizar la entrega del programa de apoyo.

Y de los Fideicomisos de Morena mejor ni hablamos. El gran fraude del fideicomiso “Por los demás” le valió al partido una sanción de parte del INE. Hay evidencia fehaciente de que hubo operación carrusel para introducir y legitimar dinero de dudosa procedencia al sistema financiero, pero no hay evidencia de que nada de eso se haya usado para aliviar a los damnificados del terremoto del 2017.


Más recientemente (finales del 2020), el partido creo el fideicomiso F4117560, con el fin de adquirir, renovar o reconstruir inmuebles y contratar arrendamientos operativos y financiamientos. Según datos de fuentes periodísticas, un año después el fideicomiso ya contaba con 1,239.4 millones de pesos. Era más grande que el presupuesto anual del INAI, por ejemplo, ese que tan amargamente se quejan de lo caro que nos sale. 

Y, como cereza del pastel, en lugar de ser ejemplo de transparencia en el manejo de recursos, en 2022 el Comité de Transparencia de Morena, con la unanimidad de sus integrantes, aprobó la determinación de su Secretaría de Finanzas para declarar reservada por dos años la información referente al fideicomiso.


Con toda esta acusación de malos manejos y corrupción en cualquier fideicomiso que no manejen ellos ¿No será que el león morenista cree que todos son de su condición?




miércoles, 11 de octubre de 2023

Israel vs Palestina no es un conflicto religioso interminable.

Volvió a estallar el conflicto en Tierra Santa. 

En realidad no, no puede llamarse un “reinicio” a algo que jamás se ha detenido. El conflicto Palestino-Israelí es de largo aliento, se arrastra desde hace por lo menos tres cuartos de siglo y sólo vuelve a las primeras planas cuando un chispazo llama la suficiente atención de cámaras y reporteros.


El juego de la “chispa” cada cierto tiempo permite a unos y a otros apostarle al interés pasajero y a la corta memoria de occidente. Poner al frente y al centro los ataques terroristas de Hamas del sábado pinta al estado de Israel como la víctima y justifica cualquiera de sus acciones en represalia. Pero borra y minimiza la larga y sangrienta historia entre estas dos naciones.


Por ejemplo, en varias ocasiones este año, cientos de fuerzas israelíes llevaron a cabo incursiones militares en la ciudad palestina de Jenin. Esto porque, en enero, un palestino mató a siete personas frente a una sinagoga en Jerusalén Este. En 2022, luego de una serie de ataques terroristas en ciudades israelíes, las fuerzas israelíes mataron al menos a 166 palestinos en la Cisjordania ocupada. En mayo de 2021, la policía israelí allanó la mezquita de Al Aqsa en Jerusalén, el tercer lugar más sagrado del Islam, lo que desencadenó una guerra de 11 días entre Israel y Hamás que mató a más de 200 palestinos y más de 10 israelíes.


¿Ve cómo no es tan fácil condenar a uno u otro?


Tampoco estaría bien retratar el conflicto como eterno, o de naturaleza religiosa. Lo hace parecer intratable de una manera en la que no lo es. Esto se trata de tierra, simple y llanamente. 

En 1917, el gobierno británico, con la esperanza de ganarse el apoyo del pueblo judío contra el Imperio Otomano, durante la Primera Guerra Mundial, emitió la Declaración Balfour, prometiendo, cito, "El establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío". Mala cosa es, sin embargo que dos años antes (en 1915) ya habían prometido al gobernante de La Meca, Sharif Hussein, que gobernaría un Estado Árabe que incuyera Palestina si encabezaba una revuelta árabe contra el dominio Otomano. Al final, no hicieron ni una ni otra. Después de la Gran Guerra los británicos se quedaron con Palestina como una colonia, con la idea de gobernar hasta que los palestinos estuvieran “listos para gobernarse a si mismos”, estableciendo instituciones separadas para cristianos, judíos y musulmanes, dificultando la cooperación entre los habitantes del territorio. “Dividir y gobernar”.

Palestina, el territorio, no llegó a ser independiente sino hasta después de la Segunda Guerra Mundial, con dos Estados (Israel y la Palestina árabe) cuyas fronteras parecían un rompecabezas, establecidas a través de un comité de la ONU que seguramente sintió que había resuelto el problema. Pero como puede imaginar, no fue así. Poco después de que se anunciara el plan, estalló la inteligentemente llamada Guerra Árabe-Israelí de 1948, con Israel de un lado y los palestinos y muchos Estados árabes del otro. Los israelíes ganaron, y cuando se firmó un armisticio en 1949, Israel ocupó un tercio más de tierra de la que habría tenido según la propuesta de la ONU.


Y desde entonces, hace más o menos tres cuartos de siglo, la cadena de violencia continúa entre dos estados que no reconocen la legitimidad del otro.

Para Palestina, al pueblo palestino se le ha negado un Estado no sólo desde la formación de Israel, sino también durante décadas antes, y ahora vive bajo lo que equivale a una ocupación militar. Y todo eso es verdad.


Para Israel, el pueblo judío claramente necesita una patria, que fue establecida por las Naciones Unidas. Y ciertamente no son el primer Estado nación que consolida y aumenta su territorio mediante una victoria militar. Y necesitan proteger a su nación contra las numerosas amenazas activas formuladas contra ellos por sus vecinos. ¡Eso también es cierto!


Para que las visiones nacionales tanto sionistas como palestinas finalmente funcionen, es necesario comprender el derecho de cada uno a existir y la legitimidad de su narrativa histórica. Pero estos problemas no tienen miles de años y no son intratables. Tienen un claro origen en el Período Mandatario Británico.


Condeno a ambos lados del conflicto por igual. Condeno el orgullo humano y el ansia de poder y condeno la cerrazón y la incapacidad (o el desinterés) de los gobernantes de ambos lados por encontrar vías que lleven a la total integración y a la paz. 

El precio ha sido la sangre de miles de civiles que han derramado sangre sin deberla ni temerla. Esperemos, sin embargo, que comprender que esto no es una guerra religiosa interminable, nos permita acercarnos un poquito más a la solución y al fin del conflicto.

 




miércoles, 4 de octubre de 2023

Desaparecidos


Tras una misión de investigación en septiembre, el Comité de las Naciones Unidas contra la Desaparición Forzada (CED) publicó ayer un informe que desnuda las carencias de nuestro país en la lucha contra ese azote. Usa palabras muy medidas, pero no hay manera de tapar el sol con un dedo. Describe las investigaciones solamente como “inadecuadas”, pero el número de desapareiciones le resulta “alarmante” y ciertamente señala la “impunidad casi absoluta” resultante.

El de las desapariciones es quizá uno de los flagelos más duros que pueden tocar a una familia. Mientras que la pérdida y la angustia de un asalto o incluso un secuestro son terribles, si la cosa sale bien la pérdida es económica y la angustia es pasajera, hay al menos una salida en el horizonte. Pero la absoluta incertidumbre que embarga a los familiares de las víctimas de desaparición se prolonga por años y no deja un camino más o menos claro, aunque sea tortuoso, para resolver la circunstancia.

Sabemos que desde el año pasado México superó los cien mil desaparecidos oficialmente registrados. El Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas tiene documentado que van al menos 42 mil desaparecidos en lo que va del sexenio, el equivalente a un poco más de una persona por hora.
Note, sin embargo, que como bien señala la investigación del CED de la ONU, la la metodología utilizada por el Registro Nacional es deficiente. Sólo cuenta a las personas que permanecen desaparecidas. Si mañana encontráramos a todos dirían que la cifra es cero. Difícilmente pues, tenemos una fotografía del fenómeno completo.

Hay otros problemas que la cifra por sí misma no recoge. Obviando que posiblemente cientos de miles de personas no tengan quién las reporte como desaparecidas, el Comité encontró que las autoridades federales en México no pueden garantizar la fiabilidad de los datos recolectados. Subrayó la "resistencia de algunas autoridades" locales a compartir información con ese registro nacional (la llamada cifra negra), o la "poca claridad" sobre la proporción de los casos registrados que podrían corresponder a desapariciones forzadas.

¿Cómo limitarse sólamente a la cifra de los desaparecidos actualmente, si México está viviendo también una crisis forense de proporciones difíciles de aquilatar? 89% de los más de 53 mil cuerpos y restos humanos encontrados y almacenados en laboratorios y centros forenses e instalaciones no se identificaron durante el año 2022.

La presente administración, como con tantas otras problemáticas que es demasiado inepta o demasiado indolente para resolver, ha recurrido a la estrategia común de la deflexión y el refugio audaz en el cinísmo. La única reacción desde presidencia, fugaz como la de una tortuga adormilada, fue la de anunciar la realización de un nuevo censo “casa por casa”, tras llamar al censo actual “excesivo y desactualizado”. Ya se imaginará cómo cayó esa declaración entre los colectivos de familiares buscadores.

Al presidente se le hace bolas el engrudo hasta los 43 con los que lucró políticamente, pero la realidad es que nos faltan muchos más. Miles más. Y no exigirlos con el mismo entusiasmo y la misma saña que a esos 43 es una falta de atención que merece inmediata corrección. Nadie merece esa angustia.