miércoles, 25 de mayo de 2022

Desgaste pre-electoral...

Dentro de dos semanas se celebran comicios para renovar el poder ejecutivo en seis estados de la República: Aguascalientes, Hidalgo, Quintana Roo, Durango, Oaxaca y Tamaulipas. La cita es importante. En esta penúltima escaramuza electoral se dirime, de nuevo, el equilibrio y acomodo de fuerzas entre los oficialistas y la “alianza” opositora.

En Morena lo saben. Saben que el ejercicio de este 5 de junio es antesala y laboratorio de las preferencias, una “toma de pulso” previo a la renovación presidencial en 2024. Y como el actual titular del ejecutivo tuvo a bien soltar a sus gallos para la sucesión con, literalmente, años de anticipación para ellos este experimento ha cobrado aún más importancia. Para los precandidatos es tiempo de tocar bases, de medir apoyos internos, de construir plataformas en giras territoriales disfrazadas de apoyo a los candidatos a las gubernaturas.

Así lo han entendido Marcelo Ebrard, Claudia Sheinbaum y Augusto López, quienes, fuera de los tiempos que marca la ley, abandonan las responsabilidades constitucionales derivadas de sus actuales cargos para prepararse el terreno al máximo hueso al que pueden aspirar, la presidencia de la república.
Claudia estuvo este fin de semana en Oaxaca y Tamaulipas, hablando sin tapujos de como México estaba preparado para tener una presidenta. Ebrard se dio tiempo de visitar primero Aguascalientes y luego Quintana Roo, mientras lidia con las tensiones entre México y Estados Unidos por la Cumbre de las Américas. Y el secretario de gobernación se paseó por Hidalgo.

Mover ficha de esta manera tan descarada viola la equidad de la contienda en los respectivos estados, es un ejemplo de uso indebido de recursos públicos y, evidentemente, se considera un acto anticipado de campaña de parte de los involucrados. Las tres son delitos que debieran investigarse y castigarse con todo el rigor de la ley.

El movimiento adelantado también, aunque suene irónico, es un error estratégico. Una prolongada y desgastante precampaña terminará por erosionar la imagen de los aspirantes a la candidatura y producirá (si es que finalmente optan por un proceso democrático para elegir al candidato) un piso desigual en la contienda interna.

Recuerdo por ejemplo, el caso de Acción Nacional en 2012. En el empecinamiento presidencial por hacer de Ernesto Cordero el abanderado panista, el proceso interno fue largo y desgastante. Los precandidatos se despedazaron entre sí y cuando finalmente Josefina Vázquez Mota se alzó con la victoria, había tal división al interior del partido que la dejaron sola, prefiriendo apoyar incluso al candidato priista antes que a la su propia ungida.

La historia y los antecedentes de los actuales miembros de Morena me invitan a pensar que la película en 2024 puede ser similar y que, en la jugada de desviar la atención de su gobierno “destapando” a sus posibles reemplazos, Andrés Manuel le haya infligido una peligrosa herida a su movimiento.

Por supuesto, todo esto depende de que los partidos de oposición y sobre todo la ciudadanía, capitalicen el conflicto interno de Morena y no sigan por el mismo camino, tratando de nombrar un abanderado demasiado pronto.
Construyamos ideas, construyamos qué queremos y los perfiles llegarán y se acomodarán por si solos. Plantear el nombre antes que el proyecto es poner la carreta antes que los caballos. y da lugar a más división y desgaste innecesario.



miércoles, 18 de mayo de 2022

Incompetencia y compromisos

 


El miércoles 17 de junio del 2020, publicamos en este espacio la entrada “El inhumano esquema cubano (que México está apoyando)”. En ella dábamos cuenta del macabro sistema de explotación humana que el gobierno de la isla caribeña implementó para complementar sus ingresos y sostener, como si fuera con respiración asistida,  la dictadura.


Relatábamos entonces cómo nuestro país, so pretexto de la pandemia y para satisfacer sabrá Dios que oscuro compromiso con el régimen cubano, apoyaba este esquema a razón de seis millones de dólares mensuales. Incluso, a sabiendas de que la ONU señalaba la posibilidad de que el programa mantuviera a sus médicos en condiciones de “trabajo forzoso” (una forma contemporánea de esclavitud). 


La pandemia, al menos para la narrativa oficialista, ya terminó. Pero aparentemente el compromiso de apoyar un estado absolutamente fallido, pero política e ideológicamente muy rentable, continúa más vigente que nunca. La presente administración anunció esta semana que va a seguir “rentando” médicos y pagándole sumas millonarias al gobierno cubano (no a los médicos, nunca a los médicos).


Con este gobierno, uno puede sin falta medir el despropósito de una iniciativa por el número de horas y la cantidad de personas dedicadas a explicarlo y justificarlo. Y el nado sincronizado desplegado por las autoridades de salud en este país para reforzar esta decisión es escandaloso. 

Que si México ocupa los últimos lugares en el número de especialistas por cada cien mil habitantes entre los países de la OCDE, dice López-Gatell. Que si el IMSS tiene plazas en comunidades remotas del país que no se han cubierto en tres años, dice el secretario Alcocer. Que si en México no hay médicos porque “el sistema de corrupción que existía dejó de invertir en la educación pública y quería privatizar la educación”, dice el presidente Andrés Manuel.


Mentiras, patrañas, pretextos. 

49 mil 479 médicos presentaron el Examen Nacional de Residentes (ENARM) el año pasado (2021), la Secretaría de Salud había prometido 30 mil plazas para la formación de estos especialistas, sin embargo, la información oficial publicada por la Comisión Interinstitucional para la Formación de Recursos Humanos para la Salud (CIFRHS) solo se otorgaron 17 mil 936 plazas, menos lugares incluso que los otorgados en 2020. ¿Dónde están las plazas, señor López-Gatell?


Si, el IMSS tiene plazas disponibles en comunidades remotas, Dr. Alcocer. Pero las condiciones de contratación (sueldos y prestaciones), las condiciones de los centros de salud en los que laborarían (incluida la falta de medicamentos) y las condiciones de seguridad contra la delincuencia, no son mínimamente aceptables. No es, como quieren hacer creer, que “se olviden del juramento hipocrático o del derecho de la población a recibir atención médica” sino que los médicos no están obligados ni dispuestos a cubrir, regalando su trabajo con salarios de miseria y poniendo en riesgo su vida en tierra caliente, su abyecta ineptitud al frente de la Secretaría de Salud.


Y no, señor presidente, incluso si aceptáramos el debatible argumento de que se pretendía privatizar la educación, que una mayor proporción de la población estudiantil decida acercarse a una institución privada debería, en teoría, liberar espacios en las instituciones públicas y sumar al número total de egresados. A la mejor convendría revisar por qué las instituciones públicas están dejando de ser atractivas y si tiene algo que ver con las prácticas abusivas en clínicas y hospitales que funcionan con capital gubernamental. 


La explicación más sencilla es a menudo la correcta, decía Guillermo de Ockham. Y no hay maroma que pueda explicar adecuadamente lo que a todas luces, es incompetencia intencional y compromisos adquiridos.





miércoles, 11 de mayo de 2022

¡Mayday AIFA, mayday!


El Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (nombre por demás pomposo para una pista de aterrizaje y algunas puertas de embarque en medio de la nada, y cuyo único vuelo internacional es una vez por quincena) está urgido de una línea de salvamento y oxígeno suplementario a poco menos de dos meses de su inauguración. No se esperaba otra cosa. Se le dijo hasta el cansancio al presidente que la ubicación, la incompleta infraestructura y la dificultad de maniobrar en su espacio aéreo hacían imposible la viabilidad técnica de su capricho. Pero el ejecutivo insistió; y con un proyecto incapaz de alcanzar las cotas técnicas mínimas, recurrió a destruir todo lo construido en materia de seguridad aeronáutica y capacidad logística para que su capricho pareciera digno.


Comenzó con el austericidio del del Servicio a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano (SENEAM) al que las medidas de austeridad impactaron desde 2018. Una reducción generalizada de los salarios de los controladores aéreos resultó en una fuga importante de capital humano y conocimiento técnico. Controladores con menos experiencia en áreas de tráfico denso y con condiciones climatológicas retadoras para los pilotos por la altura al nivel del mar. ¿Qué podría salir mal?


De hecho, la Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) detectó esta degradación evidente del servicio y determinó, hace un año, que el gobierno mexicano incumplía con los protocolos de seguridad en la materia establecidos por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI). Degradó a SENEAM a nivel dos, entre otras cosas, prohibiendo la apertura de nuevas rutas a los Estados Unidos.


Uno pensaría que en vísperas de abrir un nuevo aeropuerto internacional, estar imposibilitado de abrir nuevas rutas al principal destino allende fronteras sería una prioridad del gobierno mexicano y que haría hasta lo imposible por recuperar la categoría. En lugar de eso, se rediseñó el espacio aéreo de la Ciudad de México para dar cabida al capricho presidencial, con un equipo de trabajo mermado técnicamente y sin la financiación adecuada. Como resultado, ha habido en los últimos dos meses más situaciones de riesgo y maniobras peligrosas en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México que en todo lo que llevábamos el resto del sexenio.


Para muestra,  la Federación Internacional de Pilotos de Líneas Aéreas (IFALPA, por sus siglas en inglés) ha alertado a los pilotos que sobrevuelan el país sobre “algunos incidentes de aeronaves que llegan al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México”, pidiendo  que, ante la poca capacitación de los controladores aéreos en la Ciudad de México, los pilotos deben resolver a su criterio las indicaciones que consideren “cuestionables” desde la Torre de Control. Gravísimo asunto.


Ojo al dato, también, que no se trata de un asunto del número de operaciones. Antes de la pandemia había más que ahora y el AICM, con sus asegunes, funcionaba bien y no presentaba estos casi-accidentes con esta regularidad. Es, 100% consecuencia de todo lo anterior, que a su vez se desprende del capricho presidencial.


Pero el presidente no recula, y en lugar de corregir el evidente curso de colisión, mediante amenazas y decretazos pretende reducir las operaciones del AICM, forzar a aerolíneas, vuelos charter y de carga a operar desde un aeropuerto que a duras penas puede llamarse así (las aeronaves no pueden ni repostar) y pretende que le aplaudan la magna obra. ¡No pos sí!





miércoles, 4 de mayo de 2022

Línea 12, a un año de distancia

Una trabe que sostenía el tramo elevado de la Línea 12 del metro de la Ciudad de México, entre las estaciones Olivos y Tezonco, se venció la noche del 3 de mayo de 2021. El accidente resultante se cobró 26 víctimas mortales y al menos 96 heridos. A un año de distancia, la línea sigue detenida, no se ha imputado responsabilidades y, gracias una vez más al extraordinario trabajo de los reporteros de Mexicanos contra la Corrupción y la impunidad, se ha ido destapando la fétida cloaca de corrupción e inconsistencias en la construcción toda la llamada “Línea Dorada”

El éxito, dice la sabiduría popular, tiene muchos padres, pero el fracaso es huérfano. Este trágico engendro, hijo no reconocido y gestado entre varios, tiene implicaciones penales, así que con más razón le niegan. Pero hay, por lo menos, cinco responsables claros:
  1. Marcelo Ebrard, quien la mandó construir (y acelerar la construcción hasta vulnerar su integridad estructural para colgarse la medallita);
  2. Mario Delgado, que como tesorero aprobó las transacciones y contratos y decidió cambiar los trenes ya con la obra avanzada y a pesar de la incompatibilidad con las vías;
  3. Miguel Mancera, quien recibió la obra con un sinúmero de reportes que documentaban las deficiencias de lo construido y no las resolvió;
  4. Claudia Sheinbaum, la actual jefa de gobierno, que ni resuelve los fallos y además detiene el protocolo de mantenimiento, supervisión y corrección de la Línea, alinéandose con las medidas “de austeridad”; y
  5. Carlos Slim, dueño de Grupo CARSO, responsable de la obra que el registro de bitácoras de construcción evidencía llena de omisiones e irregularidades, como la subcontratación de empresas sin las certificaciones requeridas, falta de varillas en cabezales, inconsistencias en fabricación de trabes y pernos faltantes en estructuras.
Curiosamente, ninguna de estas cinco personas está entre los diez funcionarios del Proyecto Metro que la Fiscalía capitalina ha investigado y a los que pretende imputarles los delitos de homicidio, lesiones y daños dolosos. Tampoco es que importe demasiado, la audiencia en donde se les acusaría formalmente ha sido aplazada ya cuatro veces y no se ve “pa’cuando” vaya a ser “la buena”

La posición de los cinco involucrados es relativamente cómoda, pues se pueden cuidar las espaldas unos a otros, protegidos por su padrino, el presidente de la República. Carlos Slim incluso se ofreció a reparar el tramo sin costo para el erario. No se confunda esto con un gesto de generosidad del empresario. Asegurar que ninguna otra constructora se entere o meta mano en la obra y descubra o evidencía las inconsistencias era prioridad número uno para Grupo CARSO y la sugerencia de hacerlo a costa de su bolsillo es una medida que, si no le gana simpatía, por lo menos redirige las antorchas, horquetas y tranchetes.

Mientras tanto los otros cuatro se encogen de hombros, se señalan entre sí y se hacen los occisos. El presidente declaró que sería él quien tomaría la batuta y daría la información en sus mañaneras, como una manera de quitarles el foco y la atención. La intención es que, como tantas otras cosas en este país, el tema se muera sin que pase realmente nada.

Por eso es importante recordarlo, un año después y cuanto haga falta. Que no se nos olvide llamar a cuentas a los responsables, insistir, fastidiar. Y qué mejor que empezar por recordarle al presidente que, según su propia promesa, le quedan 53 días para que vuelva a funcionar, en su totalidad y con total seguridad Línea 12 del Metro y que estemos listos para que, cuando eso no ocurra, podamos reclamarlo con toda la fuerza que seamos capaces.