miércoles, 27 de noviembre de 2019

Feminicidios

El pasado lunes 25 de noviembre, grupos feministas marcharon en diferentes lugares del país para conmemorar el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.
La problemática no es menor. Según datos de la ONU: Una de cada tres mujeres alrededor del mundo ha sufrido violencia física o sexual; 71% de las víctimas de trata en el mundo son mujeres y niñas y; una de cada dos mujeres asesinadas son victimadas por su compañero sentimental o un miembro de su familia. 
Si nos vamos a datos nacionales, La Encuesta Nacional sobre Dinámica de las Relaciones en los Hogares del INEGI, realizada en 2016, señala que el 66.1% de las mujeres mayores de 18 años han sufrido algún tipo de agresión física, psicológica o sexual. Solo el 9.45% realizó una denuncia al respecto. La ONU ya clasifica a nuestro país entre las veinte peores naciones con problemas naturaleza de género.

Y sin embargo, hay gente que ve las marchas como las del pasado lunes y no ve más allá de las pintas en los espacios públicos y el vandalismo al mobiliario urbano

No, no apruebo las pintas o el vandalismo, pero las entiendo. Provienen de un grupo de personas vulnerado que ha buscado durante años que se escuche su problemática, tanto por vías institucionales como con demostraciones menos incómodas. Y sin embargo la respuesta de la sociedad es, normalmente, minimizar la exigencia.

Ciudad Juárez es un ejemplo que duele. Desde Enero de 1993 (casi 27 años) se ha estado haciendo blanco de mujeres de escasos recursos, de entre 15 y 25 años de edad. Antes de ser asesinadas, las mujeres comúnmente suelen ser violadas y torturadas. De acuerdo con cifras del INEGI y la Fiscalía General de Chihuahua, en los últimos 25 años suman 1,779 víctimas. No hay una razón, o una justificación para estos asesinatos, más allá de que las violentadas eran mujeres.

Déjeme recalcar este punto y hacer una comparación. Creo que a todos nos horroriza por igual aprender de los linchamientos que los miembros del Ku Klux Klan perpetraban a personas de raza negra durante los 50’s, 60’s y 70’s. A estas alturas (espero) todo mundo entiende que se estaba agrediendo a un ser humano por el simple hecho de haber nacido con otro tono de piel y que eso es absolutamente inaceptable. Bueno ¿Por qué no podemos trasladar esa indignación a los crímenes de género, que son exactamente lo mismo?

Porque, verá, es cierto que los feminicidios en este país integran sólo el 10% de los homicidios con violencia. Pero creo que hay una diferencia sustancial entre morir en un intento de asalto que salió mal, a morir sencillamente porque eres mujer y alguien pensó que tenía todo el derecho de molerte a palos porque eras de su propiedad. Cuando el origen de la violencia es meramente quien eres, hay un problema subyacente más grave.

Volvamos a las pintas. Las mujeres en este país se enfrentan a una complicada paradoja. Si no violentan sienten que nadie las escucha, y tienen razón. El tema en Cd. Juárez lleva un cuarto de siglo sin respuesta y protestas no violentas como la de la muchacha que protagonizó una danza conceptual en una protesta acaba en risas y en memes. Pero si violentan, sólo se habla de eso y no de resolver el gravísimo problema en el que se encuentran. ¿Cómo avanzar?

En Jalisco se ha intentado por la vía legal e institucional. Diversas organizaciones de la sociedad civil presentaron la solicitud para declarar la Alerta de Violencia de Género en el estado en noviembre de 2016, luego de documentar con preocupación que del 2009 al 2016, los asesinatos de mujeres se habían triplicado en la entidad, y que la mayoría de los feminicidios permanecía impune.
La alerta no se declaró sino hasta noviembre de 2018, dos largos años después. Y a un año de su declaración, el avance ha sido pírrico y los números siguen empeorando

En ese tenor, ¿qué decir de las pintas?. No me gustan, pero si queremos que dejen de suceder habrá que empezar a poner atención al fondo del mensaje y a ponerle solución a un muy legítimo reclamo; en vez de andarnos asustando por las formas.


Addendum:

¿Ha pensado, querido lector, que quizá las feministas estén más avanzadas en esto de ser ciudadanas que el resto de nosotros? Con tres mil feminicidios en lo que va del año las mujeres están alzando la voz y presionando al Estado. Nuestra prioridad ha sido preguntar “¿Por qué lo hacen de ese modo?” y no “¿Por qué no tenemos todos la misma iniciativa?” Tenemos 30,000 homicidios dolosos a nuestras espaldas. ¿Ya es hora de hacer algo, no? A ver cómo nos va a nosotros buscando esas “mejores maneras” de exigir seguridad para todos.


miércoles, 20 de noviembre de 2019

Pemex: Entre la corrupción y la incompetencia

Hace aproximadamente un año, cuando se hablaba de la venta del avión presidencial, titulé una de estas entradas “La austeridad sale carísima”, hoy añadimos un corolario. Si la austeridad sale carísima, la incompetencia le duplica el costo.

El drama del ciberataque a Pemex es una crisis en curso que comenzó hace ya más de diez días, pero que tiene su explicación en el ahorcamiento financiero al que se sometió a Petróleos Mexicanos desde la administración pasada y en el primer año de este gobierno. Con reducciones drásticas en el tema de seguridad informática so pretexto de austeridad y con el despido de personal clave por la misma causa, programas de actualización de infraestructura informática que se pusieron en marcha desde 2014 fueron poco a poco borrados de facto por la falta de recursos. Personal de Pemex consultado por Excélsior, y que solicitó el anonimato, afirma que desde diciembre no se pagan los más elementales servicios antivirus.


Siguiendo el guión de otras crisis (como el Culiacanazo) la actual administración federal ha salido a ofrecer y enmendar varias versiones, de tal manera que la cronología exacta o la información real de lo que ocurre al interior de la empresa paraestatal más importante del país es un misterio.

Sin embargo, algo de los hechos se puede reconstruir. Los ataques iniciaron el sábado 9 de noviembre. Para el domingo 10 supimos que se trataba de un ransomware, un tipo de virus que encripta la información y la vuelve inaccesible a menos que cedas a las demandas del pirata informático y pagues lo que te solicite de recompensa. Para el lunes 11 tenemos la primera versión oficial. El virus supuestamente sólo afectó al 5% de las computadoras de la empresa y ningún área de su operación estaba en riesgo. Sin embargo al día siguiente, martes 12, nos enteramos que los ciberdelincuentes están solicitando 5 millones de dólares de recompensa.

Aquí toca hacer la pregunta obvia: Si el ataque fue prontamente contenido y no afectó la operación de Pemex. ¿Por qué están tan confiados los delincuentes como para demandar tan extraordinaria suma? Si creen tener suficiente palanca para presionar al gobierno por esa cantidad, la lógica me invita a pensar que el ataque fue más exitoso de lo que la versión oficial nos quiere hacer creer.

El presidente y la secretaria de energía, Rocío Nahle, insisten en que el ataque “no fue tan grave”, pero conforme fueron pasando los días nos fuimos enterando de la magnitud del problema. Ha habido denuncias por retrasos en el llenado de pipas, afectación en mediciones de combustibles, problemas en el sistema de citas de hospitales de la paraestatal y áreas administrativas detenidas en diversos complejos de Pemex.

Más interesante todavía es el hecho de que corren versiones de que el hackeo pudo haber sido un sabotaje interno. Esta hipótesis cobra fuerza porque el ciberataque coincide en tiempo con una solicitud de información que le hizo la Fiscalía General de la República a Pemex por una investigación está realizando. Precisamente el 8 de noviembre (un día antes del inicio del drama) se llevó a cabo un operativo con guardias y agentes de la FGR para recabar información de la Subdirección de Finanzas en un intento por reunir pruebas y esclarecer actos de corrupción de administraciones pasadas.

El gobierno tiene de dos sopas para escoger: O hackearon la empresa paraestatal más grande e importante del país por incompetencia franca y explícita, o está coludido para evitar que se investiguen actos de corrupción de la administración peñista..

¿Cuál de las dos es, entonces? Con el tiempo seguramente lo sabremos, aunque para entonces quizá sea muy tarde. Usted ¿Qué opina?

miércoles, 13 de noviembre de 2019

La oposición que no era tal, el ejemplo de la CNDH

El papel de la CNDH es sumamente importante en el concierto de balances y contrapesos institucionales del país, sin embargo, es poco comprendida y quizá por ello poco apreciada. Esencialmente, se trata de un organismo dedicado a atender las quejas en contra de actos u omisiones de parte de cualquier autoridad o servidor público (con excepción de los del Poder Judicial) que violen los Derechos Humanos del quejoso. A tal efecto la CNDH tiene la capacidad de investigar las quejas y presentar las denuncias ante las autoridades correspondientes y emitir recomendaciones públicas para llamar la atención de la autoridad al respecto y para proponer mejoras.

La CNDH es entonces un muro ciudadano frente al abuso del poder y está, por definición, contrapuesto a este. Resulta pues de vital importancia que la lidere una persona libre de cualquier compromiso con cualquier autoridad. Es justamente lo que se pretende al encargarle su nombramiento al poder legislativo: que el estira y afloja entre las fuerzas políticas del país den como resultado la elección de una persona neutral e íntegra que haga su trabajo de manera independiente.

Al actual partido en el poder, sin embargo, eso parece importarle bien poco. Morena está impulsando, por cualquier medio y a cualquier costo, la candidatura de Rosario Piedra Ibarra. La dama en cuestión es cercana a López Obrador, fue candidata a diputada de Morena y hasta su elección el pasado 7 de noviembre, seguía siendo miembro del partido morenista, lo que en estricto apego a derecho debía descalificarla automáticamente de participar como candidata en la terna finalista.

Y ya que tocamos el punto, mencionar que la elección del pasado 7 de noviembre fue sumamente controvertida, con irregularidades y ausencias inexplicables e injustificables. Morena no tenía la mayoría calificada de dos terceras partes del pleno, y tuvo que jugar con los votos para que medio pareciera legal la elección de una dama que, insistimos, estaba impedida para ser siquiera considerada.

La señora tendría que haber tomado protesta de su cargo ayer por la mañana, pero la presión ciudadana y el teatro en el senado se lo impidieron. Finalmente, se consiguió que el coordinador de la bancada morenista en el senado, Ricardo Monreal, aceptara incluir una moción para repetir la elección. Moción que ayer mismo fue desechada por el pleno del senado.

La jugada salió mal. Verán, Ricardo Monreal y Morena en la mañana apostaban a que tendrían los suficientes votos para volver a elegir, despejando toda duda, a Rosario Piedra. Pero conforme fue avanzando el día y sucediendo el cabildeo, resultó que no los tenían. La sesión de ayer, con los 121 senadores presentes, habría dejado la mayoría calificada en 81 votos. Morena y sus aliados acaso podían reunir 76. Cuando vieron que las cosas no iban a salir, operaron para desechar su propia moción y siguieron adelante con un proceso plagado de irregularidades.
Rosario Piedra Ibarra tomó posesión ayer mismo, en medio de gritos, jalones y sombrerazos. y pasando por encima de toda la legislación aplicable


Tome nota, querido lector y sirva este caso de advertencia. La CNDH estará al servicio del poder, con una Ombudsperson a la medida y fuertes vínculos con el partido en el poder, ese poder que precisamente tiene la responsabilidad de acotar.

Y esto no es por un “agandalle” de parte de Morena o un “madruguete”. Si la supuesta oposición, del color que usted quiera, hubiera estado realmente interesada en garantizar la independencia de la CNDH, podría haberse movido de mil maneras distintas para conseguirlo. Empezando por señalar la inelegibilidad de Rosario Piedra para sacarla del proceso antes de llegar a la votación, o garantizar la asistencia de toda su bancada para no facilitarles las cosas a los morenistas con una meta más modesta para lograr la mayoría calificada que les dio el gane. Incluso pudieron haber votado por la reposición completa del proceso, que sólo requería mayoría simple para pasar. 

Pero de todas esas opciones que tenían para legítimamente defender las instituciones y hacerle justicia al nombre de Oposición, prefirieron salir muy bonitos en las fotos con sus pancartas y la clausura simbólica del Senado y no meter ni las manos ahí donde importaba y donde pudieron haber marcado diferencia; quizá buscando votos, quizá por alguna prebenda que agarraron con la actual administración.

Mexicano, si crees que la solución a López está en votar por la misma clase política, pero de diferente colorcito, te tengo malas noticias: Son lo mismo. Rotar al monigote en el poder, o el color del pin que lleva en la solapa, va a ser tan útil como sentarse a ver secarse la pintura. Y más nos vale irnos organizando y viendo cómo hacemos para realmente meter presión y poner a trabajar a nuestros representantes, porque en esta cooptación y destrucción sistemática de nuestras instituciones, el INE es el que sigue.

miércoles, 6 de noviembre de 2019

Narrativas

El lunes, durante la mañanera, le prestaron el micrófono a Alejandro Mendoza Álvarez, titular de la Unidad de Información, Infraestructura Informática y Vinculación Tecnológica de la SSPC. El funcionario procedió a presentar un "informe de seguridad" en donde acusó, con nombre y apellido a algunas personas de promover etiquetas en redes sociales con ataques a la prensa.

La declaración no sólo es una mentira burda (el estudio deja fuera otras cuentas afines al régimen que distribuyeron el contenido con igual o más ahínco) también es un mal uso de recursos públicos. La Unidad de Información que generó el reporte estaba originalmente destinada a rastrear delitos cibernéticos y a apoyar a la seguridad pública actuando como centro de inteligencia para las fuerzas del orden. Criticar en redes sociales (a quien sea) difícilmente califica como delito.

Pero así nos lo quieren vender. Esa era la narrativa que el gobierno se propuso impulsar el lunes, la palestra donde quería que se llevara a cabo el debate. Y les salió bien. Durante todo ese lunes se habló de poco más. El gobierno controló la narrativa con una facilidad terrorífica, centrando nuestra atención en lo que ocurre en una red social con una audiencia publicitaria direccionable (gente a la que se le puede vender) de apenas 7 millones de usuarios en un país de 130 millones de habitantes (el 5% de la población). Con la cabeza fría la discusión se vuelve absolutamente irrelevante en el gran esquema de las cosas.



Todo ese lunes de dejó de hablar del Culiacanazo y las ocho versiones distintas de los hechos que ha ofrecido el gobierno de Andrés Manuel, o de la responsabilidad de Alfonso Durazo en ese fracaso.

Ese lunes no se habló de Olga Sánchez Cordero y la reunión que sostuvo con Jaime Bonilla en donde avala la extensión de dos a cinco años de mandato del gobernador de Baja California, a pesar de haber dicho en Septiembre que tal medida era inconstitucional.

No se habló de la evidentísima recesión económica en la que las decisiones de este gobierno nos metió (si, en tiempo presente, no se engañe), con tres trimestres de crecimiento negativo o tan cercano al cero que es negligible. 

No se habló del fracaso del operativo en Tepito, con el que la jefa de gobierno de la CDMX pretendió dar un golpe mediático, pero del que ya se liberaron a 30 de los 32 detenidos y además “se les perdió” toda la droga incautada en el operativo.

Tampoco se habló del despojo a millones de derechohabientes del Seguro Popular, que quedarán fuera de cualquier servicio de atención médica.

En fin, que no se habló de la completa incompetencia para gobernar y para entregar resultados en cualquier rubro de la presente administración. Le dimos al poder un respiro.

Los golpes de realidad son durísimos, mexicanos, y la lista de fracasos del presidente se extiende cada semana con ejemplos. Pero si se quiere montar una ciudadanía despierta y efectiva y una oposición que le haga justicia al nombre, aquí es donde hay que aplicar los principios del Arte de la Guerra. ¿Dónde queremos plantar batalla? ¿En el terreno que ya preparó el enemigo? ¿Se le va a dejar llevar la iniciativa? ¿O vamos a procurar cuestionar y enfrentar sus puntos flacos?

Está demostrado y documentado por diferentes agencias que el presidente miente al menos cinco veces en cada mañanera. Está demostrado que dichos ejercicios no son para informar sino una vil herramienta propagandística que les resulta súmamente útil para marcar agenda. ¿Qué hacemos escuchándola? ¿Por qué insistimos, como aquella fábula, en seguir el juego e insistir que el rey va vestido? 

Hay que decidir qué nos parece importante y empujar nuestra agenda y narrativa esa dirección, no fijar la vista ahí donde nos señalan. Lo primero nos convierte en ciudadanos responsables y comprometidos, lo segundo en tontos útiles. ¿De qué lado quiere estar?