miércoles, 23 de noviembre de 2022
Pleito (y mentiras) con el BID
miércoles, 16 de noviembre de 2022
El éxito del domingo... y los retos pendientes.
Somos un pueblo noble, aguantador y con poca conciencia cívica. Nuestras actividades y preocupaciones diarias nos dejan poco tiempo para dedicarlo a la política. La actitud de inevitabilidad e indefensión frente al gobierno (desarrollada durante años de “dictadura perfecta” priista) y la cultura que valora la resiliencia estóica a las calamidades, nos han dificultado muchísimo echar a andar nuestra incipiente democracia y sobre todo, saber qué hacer con ella y qué esperar de ella.
Por eso en nuestra historia reciente hemos tenido apenas un puñado de ocasiones como las del domingo pasado, porque las circunstancias tienen que ser muy extremas, tiene que haber muchísimo en juego, para que nos decidamos a salir de nuestro letargo cívico a tomar acción. Y cuando sucede, todavía nos sorprendemos de nuestras propias fuerzas. Y a veces hasta nos asustamos de la responsabilidad que dicha fuerza conlleva.
La histórica marcha en defensa del INE del domingo reunió y organizó a millones de personas en diferentes partes de la república alrededor de un reclamo claro y tajante, que no se le modifique absolutamente nada al INE en su estructura y operación por lo menos de aquí al 2025.
Con cualquier métrica que se quiera usar para evaluarlo, el ejercicio ciudadano fue un éxito rotundo. A mi la que más me gusta utilizar es el acuse de recibo desde el aparato gubernamental, con la mención en la mañanera, la intentona de la jefa de gobierno de inhibir la participación implementando la contingencia ambiental, y el asedio desde TV Azteca (medio oficialista). Tocamos donde duele, pues.
Escenas como las del domingo me llenan de esperanza. Esperanza de que el ciudadano mexicano promedio se percate de que su intervención organizada es crucial y puede incidir en la vida pública del país; de que para vivir en “democracia” no le basta con salir a votar cada seis años, que tenemos todos la obligación de ir más allá y apretar y exigir cuentas y dejar claro el rumbo que queremos para nuestro país. Esta toma de conciencia es primer paso indispensable de una vida en libertad y de un país próspero y democrático.
Nada de esto significa que la batalla está ganada, sin embargo. Vendrán otros pasos, vendrán otros desafíos. Si la marcha del domingo queda para el anecdotario y no viene acompañada de la exigencia y el escrutinio al legislador, será apenas un estertor pasajero. Queda ese desafío, el que la participación política sea cosa de todos los días. En que la interacción con nuestros representantes y las demandas sea cosa de todos los días.
Queda también el desafío de ver más allá de colores y membretes y entender la política como algo multidimensional que va más allá de derecha e izquierda, gobierno y oposición. Hacer funcionar y que trabaje para nosotros a un diputado azul que a un guinda, requerirá el mismo trabajo y la misma presión, porque al político siempre le será más fructífero y fácil negociar con otro político que con el electorado que lo puso a cargo.
Botón de ejemplo: Bajo la etiqueta de “oposición”, el Partido Acción Nacional tiene ya su propia propuesta de reforma electoral turnada a comisiones. La propuesta contempla el voto electrónico manzana envenenada que no debemos aceptar por ningún motivo. ¿A cambió de qué está negociando Acción Nacional vender a los ciudadanos y darles atole con el dedo? ¿En razón de qué, después de participar en la marcha del domingo, se hacen los que no entendieron el reclamo?
Como puede observar, querido lector, la victoria del domingo no se traducirá automáticamente en acciones dentro de las Cámaras. Es aún más dudoso que se traduzca en acciones en beneficio de usted y yo, la ciudadanía. No podemos bajar los brazos ni dormirnos en nuestros laureles. Si le impresionó la fuerza con la que congregamos a millones en Paseo de la Reforma, convénzase de que usted es y tiene esa fuerza, es cuestión de que la apliquemos juiciosamente y sin descanso. Ni un paso atrás.
miércoles, 9 de noviembre de 2022
No al voto electrónico en México
Cada que hay elecciones en Estados Unidos, aprecio más nuestras instituciones electorales y el sistema que hemos instalado para hacer funcionar nuestra democracia. Han pasado aproximadamente veinticuatro horas desde el cierre de las casillas y en nuestro vecino país del norte aún hay conteos pendientes y batallas disputándose en Nevada y Arizona; y la sospecha (casi certeza) de que Georgia requerirá una segunda vuelta. El país sigue conteniendo la respiración.
En contraste, México con regularidad conoce los resultados de sus procesos electorales la noche misma del día que estos ocurren. Si se trata de una elección muy reñida, puede que tengamos que esperar hasta la una o dos de la mañana. ¡Ah! Y tenemos la enorme ventaja de que somos los mismos ciudadanos, con nombre y rostro, los que hacemos el conteo, no desconocidos funcionarios ni máquinas misteriosas
Y así llegamos al quid de la cuestión. Con la discusión de una posible reforma electoral haciendo ruido de este lado del Río Bravo y el último insulto al Instituto Nacional Electoral con un recorte de cuatro mil 475 MDP; me pareció prudente aprovechar la coyuntura para tocar un tema que es fetiche para muchos analistas y políticos:
A Estados Unidos tradicionalmente se le señala como el epítome de las democracias occidentales y se busca legitimar la propia haciéndosele parecerse a esta. En ese tenor se ha soltado la idea de replicar en nuestro país el voto electrónico, a través de maquinitas, que nuestro vecino del norte emplea.
No sé cómo es que a alguien que haya vivido o le hayan platicado de lo ocurrido en el 88 pueda apoyar la idea, sobretodo cuando el señor Bartlett, entonces Secretario de Gobernación sigue tan cercano al poder y merodeando tras bambalinas en el circo de esta administración.
El voto electrónico es, por su naturaleza misma, mucho más vulnerable a alteración y/o funcionamiento defectuoso. La entrada en Wikipedia sobre el “Electronic voting in the United States” presenta una larga lista de errores e inconsistencias que han ocurrido a lo largo de su historia. La más reciente ayer mismo, cuando el condado de Mercer en New Jersey anunció que todas sus máquinas habían dejado de funcionar. Las máquinas se han averiado también en distintos condados de Texas y Arizona y el procedimiento ha sido objeto de impugnación en Pensilvania.
Porque esa es la otra, el conteo de una máquina es mucho más fácilmente desacreditado que el realizado por un colectivo ciudadano, en donde cada participante puede dar fe de lo que ha ocurrido el día de la elección en su casilla concreta.
Estados Unidos no está exento de discursos incendiarios contra su sistema electoral y ocurre desde ambos bandos. Desde Trump, que alegó fraude en la elección de 2020, hasta el artículo de Político, que para fines prácticos dice que “Las elecciones de 2020 fueron completamente imposibles de hackear y hemos refutado cualquiera de sus intentos de decir lo contrario. Pero, existen riesgos reales de que los piratas informáticos puedan acceder a los equipos de votación y otra infraestructura electoral para tratar de socavar la votación de ESTA elección”. No piense demasiado en la incongruencia, le aseguro que ellos (Político) no lo hicieron.
Así que no, no quiero el voto electrónico en México. No me parece que sea el prometido salto hacia adelante en la vida democrática del país. Sobre todo cuando, desde la CFE, la presente administración podría cortar el suministro eléctrico en distritos clave durante tres o cuatro horas el día de la elección… ¿Y quién podría acusarlos de actuar con dolo?
jueves, 3 de noviembre de 2022
Brasil y México, democracias en riesgo.
miércoles, 26 de octubre de 2022
#YoDefiendoalINE
Lo diremos las veces que hagan falta: El INE es la plataforma, el firme sobre el que se sostiene la democracia en México. Y, dada la falta de condiciones democráticas y cultura ciudadana entre el grueso de la población mexicana, es el único parapeto que tenemos para defender tan importante institución: un gobierno que emane (y le rinda cuentas) a la ciudadanía. Por ello, la reforma electoral propuesta por el presidente resulta inaceptable y debe rechazársele con toda la energía que podamos convocar.
La iniciativa roba al Instituto de su indispensable autonomía, pues los Consejeros Electorales primero le deberían la nominación a alguien al interior del gobierno, y luego al ligar su posición a una elección popular, a una campaña y a compromisos adquiridos en la misma buscando apoyo. La Comisión Europea para la Democracia por el Derecho hace una declaración contundente, señalando que se debe priorizar la imparcialidad y competencia profesional de los miembros de estos órganos electorales. Someterlo al voto ciudadano compromete ambos puntos, al no estar basada en “criterios profesionales” ni ofrecer “una representación equilibrada a todas las fuerzas políticas”. Doblemente grave el caso cuando se pretende utilizar el mismo fallido método para integrar a la Sala Superior del Tribunal Electoral.
La propuesta también juega con los medios y la información, ampliando los tiempos en radio y televisión para los partidos y candidatos durante las campañas y relajando las reglas para difundir propaganda gubernamental. Efectivamente, el partido en el poder tendría de su lado muchas más oportunidades de hacer campaña desde el gobierno. Y la saturación de mensajes y spots contribuirían a reducir aún más la calidad del debate y las propuestas presentadas, reduciéndolas a un trajín hueco y estridente.
La reducción en el número de diputados locales y la eliminación de los organismos públicos locales, da cuenta del desinterés (cuando no desprecio) que tiene la actual administración por todo lo que no esté centralizado o se pueda decidir (léase, controlar) desde la capital. En el mismo sentido va la decisión de eliminar a “los Pluris”. No es que quieran ahorrarselos, es que quieren asegurarse de que el partido en el poder, permanezca en el poder. Hoy tenemos 5 listas regionales de representación proporcional, con 40 lugares cada una; en el nuevo esquema habría 32 listas; una por estado, pero algunas muy pequeñas, con muy pocos escaños en donde solo entrarían partidos grandes.
Del voto electrónico ni hablamos. Seguimos siendo el mismo país al que en el 88 se le cayó el sistema, que se sigue quedando sin suministro eléctrico de buenas a primeras y al que, muy recientemente, le hackearon los servidores de sus fuerzas armadas. Tampoco por ese lado hay garantía alguna, mucho menos con la presente administración.
Vivimos en un país en el que, mal que bien, podemos incidir en las decisiones que se toman desde el gobierno; podemos presionar a nuestras autoridades federales, pero sobre todo a las locales, para que nos tomen en cuenta. La reforma del presidente nos roba de la más cercana de esas opciones (las legislaturas locales) y amenaza también con hacer irrelevante el ejercicio ciudadano de ir a depositar nuestra voluntad en la urna, a través de una boleta.
Lo dicho, una y otra vez, al INE debe defendérsele a capa y espada. Usted ¿ya presionó a su diputado y a sus senadores? ¿ya le hizo saber su voluntad y en qué sentido debe ir su voto?
miércoles, 12 de octubre de 2022
Robo legal
Mucho me temo que se está cocinando una crísis fiscal de espantosas dimensiones. Por más que nos repiten desde Palacio Nacional que se está ejerciendo el presupuesto con responsabilidad y disciplina; y que la austeridad republicana hace maravillas, sus acciones dan indicios de un panorama muy distinto: Están desesperados, tratando de sacar dinero hasta exprimiendo las piedras porque ya se acabaron todo.
Hoy en la Cámara de Diputados se aprobaron, con 366 votos en favor y 102 en contra, reformas fast track al artículo 61 de la Ley de Instituciones de Crédito. El nuevo texto —iniciativa del coordinador de la bancada de Morena, Ignacio Mier Velazco— establece que el dinero, intereses o rendimientos de cuentas que no muestren depósitos o retiros en un lapso de seis años puedan ser tomados por el Gobierno mexicano para financiar labores de seguridad. Tan desesperados están por conseguir dinero que legislaron una manera de robar.
Y si el concepto mismo de la ley es detestable —una reforma para hacerse de recursos sobre los que el Estado no tiene derecho alguno— es también mucho más impráctica de lo que el diputado Mier Velazco quiere hacernos creer. Se huele la desesperación en sus argumentos.
Asegura el diputado que pueden ser 10,000 millones de pesos disponibles “de inmediato”, mientras que la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) estiman que podrían ser más de 75 mil millones. Para enterarnos de cuántas cuentas realmente están en ese supuesto (seis años sin movimientos) y a cuánto ascendería el monto, es necesario contravenir el secreto bancario y la confidencialidad que los clientes de las instituciones financieras en este país esperan como parte del servicio contratado. Se desprende entonces que ni siquiera saben de cuánta lana estamos hablando o de si sería siquiera suficiente para hacer la diferencia en materia de seguridad.
Segunda dificultad en establecer el monto a robar: ¿Y si se trata de una señora de la tercera edad que no puede ir a una sucursal? ¿Una cuenta que está en litigio por herencia desde hace diez años? El diputado Mier parece muy seguro de que “En el sistema financiero se alojan recursos que no tienen origen lícito, que provienen de la delincuencia organizada”. Ajá, y seguro esas cuentas están “abandonadas” ¿Verdad? Porque un negocio que en tres años genera el equivalente al 40% del PIB del País seguro tiene sus cuentas bancarias silenciosas como una tumba.
Entonces resulta que no hay un estudio real, un presupuesto firme del impacto de robarle a miles de mexicanos sus ahorros y el efecto positivo que se supone que tendría, porque no es lo que quieren. Lo que quieren es… lo que haya, la lana en efectivo y sin ningún tipo de control o etiqueta.
Porque esa es la otra. Conociendo a este Gobierno, no hay garantía alguna de que el dinero se vaya a usar para lo que la ley establece que se use, ni mecanismo para asegurar que no se vuelva una excelente manera de “redireccionar” recursos y justificar partidas para campañas, sobornos y corruptelas.
Y los detalles de la aprobación son igual de macabros. Reservas importantes fueron rechazadas o ignoradas. Como las de la diputada Patricia Terrazas Baca, quien alertó que la propuesta original era para dar 70% de los recursos a los estados y 30% a los municipios, pero de última hora se decidió dar la mayor parte (50%) a la Federación, que no estaba originalmente contemplada. El diputado Román Cifuentes pidió que los recursos se destinen y administren por el Secretariado de Seguridad y no por la Secretaría de la Defensa Nacional (que controla a la Guardia Nacional). Y Blanca Estela Romo, solicitó considerar como casos especiales los de cuentas bancarias de personas desaparecidas y que por esa razón no fueron reclamados, casos en los que de debería dar esa posibilidad a sus familias.
Nada se admitió en la discusión.
¿Entiende ahora por qué mi preocupación? ¿Por qué no me creo el discurso de la pobreza franciscana?






