jueves, 27 de abril de 2023

El caudillo como distractor

 

Debo confesarme, queridos lectores. Muchas veces he criticado aquí la idea que tenemos en México de que el Gobierno empieza y acaba en una persona. He criticado la filosofía del caudillo redentor que cada seis años viene a vender espejitos, queriendo convencernos de que él y sólo él tiene las soluciones a los problemas del país. He usado este espacio para defender la idea de un gobierno de instituciones, que trascienda a las personas que los hacen funcionar porque están acotados por reglas claras, balances y contrapesos.


Pues bien, a pesar de que estoy convencido de todo eso, caí en la trampa de dedicarle una parte de mi tiempo y mis recursos intelectuales al juego que se montaron alrededor de la salud del presidente durante la primera mitad de esta semana. El morbo y la inercia me invitaron a especular en las sobremesas y en las charlas con familiares y amigos; como si la destrucción sistemática de esta administración dependiera o fuera responsabilidad única de él. Y no, nada más lejano a la realidad.


Sirva como ejemplo la coordinada sinfonía de destrucción legislativa que organizaron los diputados entre martes y miércoles. Primero, el presidente se desvanece el domingo en un evento en Yucatán. El vacío de información invita a la especulación, al cuestionamiento, a la distracción. Y mientras el presidente (aún estando ausente) ocupa la atención del grueso de la población, en la Cámara de Diputados se organiza una maratónica sesión de más de 30 horas para aprobar al vapor, sin lectura ni respeto al debido proceso, una andanada de reformas que cimbran nuestro andamiaje institucional. Cometido el despojo y para minimizar el riesgo de que éste llegue a recibir atención, la figura caudillista regresa a la palestra a través de un video en redes sociales. Se mantiene como falso eje, como falsa figura central. 


“¿Ya vieron? ¡No tiene nada!”, “Que mezquindad la de desearle la muerte”, “No, no, el video es falso, usaron un doble”. Con cada nuevo comentario el inquilino de palacio (y toda la caterva de impresentables que lo rodea) se frotan las manos. El plan funciona. No sólo se asienta la idea del caudillo, sino que éste funciona como sombrilla que cubre lo que otros hacen o deshacen.


No, no es una jugada maestra, ni siquiera es una estratagema compleja. Es un simple acto de distracción que funciona porque estamos todos demasiado concentrados en la figura del presidente. Urgenos (y aquí me incluyo) quitarnos esa tara. 

¡Pasemos página, pues! ¿Qué aprobaron mientras nos perdíamos en especulaciones estériles sobre la salud del presidente?


1.- La extinción del INSABI, el Instituto de Salud para el Bienestar que reemplazó (es un decir) al Seguro Popular y que nos iba a llevar a tener un sistema de salud como el de Dinamarca. En su lugar, se le cargará la mano a un IMSS sin recursos y al montón de derechohabientes que sí pagan, para terminar de colapsar un sistema que es de por si inoperante.


2.- Ofrecer la operación del Tren Maya al ejército, garantizando que los títulos de asignación de vías férreas “deben mantenerse siempre en manos del Estado y que debe existir una temporalidad indefinida de éstos”. Otro regalito para las Fuerzas Armadas que cada vez se injertan como quiste en la vida civil del país, absorbiendo funciones que no les corresponden


3.- A través de modificaciones a la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal y la Ley de Aviación Civil, se le conceden a la SEDENA nuevas facultades “que le permitan actuar ante la ocurrencia de actos ilícitos en contra de las operaciones aeronáuticas, que puedan afectar la seguridad nacional, en concurrencia con las autoridades civiles”


4.- Un proyecto que modifica la Ley General del Turismo y la Ley Federal de Derecho, de tal suerte que los ingresos fiscales por la recaudación del derecho de estancia a las personas extranjeras en lugar de ser enviados al Fondo Nacional de Fomento al Turismo, sean destinados a “proyectos e inversión en servicios aeroportuarios, aeronáuticos, ferroviarios, turísticos, culturales, entre otros de diversa índole”. Léase, a proyectos como el Tren Maya o el AIFA, los opacos caprichos del presidente. 


5.- La extinción del CONACYT y su sustitución por otro organismo en el que, sí, las Fuerzas Armadas formarán parte de su órgano de gobierno

 

Así que, como ve, hay mucho que hacer. Las reformas aprobadas al vapor aún deben pasar por la cámara de senadores. Es imperativo que las detengamos, que hagamos la presión que sea necesaria y que en lugar de poner nuestras esperanzas (o desesperanza) en los caudillos usemos a las instituciones. 




jueves, 20 de abril de 2023

INAI


La transparencia y el libre acceso a la información del Estado, derechos garantizados por la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y el INAI, son el arma más efectiva que los mexicanos hemos tenido para vigilar y acotar la corrupción gubernamental. No es casualidad ni capricho que el INAI forme parte del Sistema Nacional Anticorrupción.


Por supuesto, el Instituto es un flagelo terrible para la presente administración; siendo fuente de información invaluable para el periodismo de investigación. Fue por solicitudes al INAI, por ejemplo, que nos enteramos de la Línea 12, de Segalmex, de la Casa Gris, de los contratos de PEMEX con la prima del presidente entre muchos otros. No es ninguna sorpresa que desde el púlpito mañanero arremeta contra él con la misma cantaleta de siempre: que es caro, que es redundante y banal, etc.


Y es que hoy al presidente le duele, por supuesto. Hoy el mundo ideal del presidente incluye un INAI inoperante y castrado. ¡Qué corta memoria! Apuesto a que no pensaba que el instituto era caro cuando colaboró para que nos enteramos del pago de favores de la Casa Blanca. Ni creía que era un ejercicio banal cuando ofreció las pistas y la evidencia de las redes de corrupción de la Estafa Maestra. Y casi apostaría los años de trabajo en esta columna a que cuando cayó en sus manos el caso Odebrecht, o el de los 42 de Ayotzinapa nadie estaba más contento que él con la existencia del INAI. ¡Ay, qué diferente es lidiar al toro como titular del Poder Ejecutivo, que ver los toros desde la barrera como oposición!


El Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales es una institución que deberíamos procurar y defender tanto como el INE. Igual que este, es una institución admirada y reconocida internacionalmente, pionera en su clase. Botón de ejemplo: Gracias al INAI México se convirtió en el primer país del mundo en tener una plataforma digital en internet a través de la cual la población pudiera hacer solicitudes de información sobre el actuar de los servidores públicos. Fue tan exitoso el modelo que Alemania, España, Perú, Chile y muchas otras naciones se pusieron en contacto para instalar sistemas similares en sus países.


No descarto que, como el INE, también el INAI tenga muchos puntos que podría desarrollar y mejorar. Son instituciones vivas que deben adaptarse y aprovechar los cambios tecnológicos. Pero en general, son bastiones que funcionan bien y garantizan el devenir de nuestra vida en democracia.

Y esa es la otra cuestión. El presidente sabe que el INAI puede dinamitar una popularidad lo suficiente como para hacerle a uno perder elecciones. Le pasó a Peña y al PRI, que en su momento de mayor triunfo (las reformas estructurales del “Pacto por México”) les jaló la alfombra de debajo de sus pies con la Casa Blanca. Andres Manuel no quiere arriesgarse a que le ocurra lo mismo. Como le he venido repitiendo, no tiene la seguridad de poder ganar las próximas elecciones y está haciendo todo cuanto puede por influenciarlas desde hoy y garantizarse un piso de competencia favorable.


No se extrañe, pues que el presidente apunte al INAI, pero tampoco se quede de brazos cruzados. Exíjale a su legislador, del color que sea, que se nombre pronto a los comisionados faltantes. Hagamos nuevamente gala de nuestro músculo ciudadano y protejamos a este indispensable actor de nuestra vida pública y comunitaria.





viernes, 14 de abril de 2023

La naturaleza del político...

Continúa el proyecto insignia de este gobierno, la magna cruzada por la centralización del poder, la arbitrariedad en su ejercicio y la absoluta opacidad en su administración. La batalla es cada vez más desesperada, porque a Palacio Nacional se le acaban el tiempo y las opciones. Así, pasamos del INE, al TEPJF, al INAI. Si una institución se dedica a acotar, supervisar, o sancionar al gobierno, entonces la presente administración lo identifica como un obstáculo y asedia con todo el ariete mediático que es capaz de convocar.

Hay que agradecer, hasta cierto punto, este terrible modus operandi. Porque ha hecho evidente la desfachatez y sinvergüenza de la supuesta oposición. Nos ha dejado claro que los políticos y partidos, independientemente del color de su camiseta, están de un mismo lado de la cancha y que la sociedad y el país están del otro. No es bonito, no es como nos lo platican en las clases de civismo de Secundaria, pero así es. Ya sea en la conformación del Comité Técnico de Evaluación para los consejeros del INE, ya sea en la propuesta para emascular al Tribunal Electoral y en cada ocasión que se les ha presentado, su discurso y su actuación lucen absolutamente desconectadas.

Así es el político, un animal camaléonico dispuesto a apoyar hoy lo que ayer apasionadamente rechazaba. Experto en tomar el camino del mínimo esfuerzo y caer en los pozos más profundos de la incongruencia si con eso se mantiene viviendo del erario un sexenio más.

Es bueno, repito, que nos estemos enterando de esto. Que identifiquemos las reglas del juego y empecemos a reconocer a nuestros compañeros de equipo, no en el lejano “representante” del curul color azul, guinda o amarillo, sino al ciudadano que tenemos al lado, con el que podemos dialogar, definir y echar a andar iniciativas y proyectos que nos beneficien a nosotros.

Entiendo si mis palabras lo hacen caer en el desánimo. No es fácil mantener la guardia alta cuando parece una batalla desigual y que el rival tiene todas las ventajas. Pero le invito a recordar las batallas ganadas, como la defensa del INE (en un movimiento social con contadísimos precedentes en este país) y la malograda reforma al TEPJF, en la que originalmente estaban todos los partidos montados y que aún así la presión ciudadana detuvo.

Estas victorias se consiguen por la naturaleza misma del político, por lo que és y por su propio interés. Porque nueve de cada diez veces, el político se va a doblar ante la presión. Como idelógicamente no defienden nada más que su hueso, son unas veletas que abrazarán las causas que les aseguren quedar bien con sus votantes y sólo hasta donde éstos se lo exijan. Ni más ni menos. A esto me refiero cuando los llamo “expertos en tomar el camino de menor resistencia”.

Otra buena descripción del político es la de “gestor de las prioridades sociales”. El gran problema en México es que la sociedad que debería ejercer la presión y marcar las prioridades, ha estado ausente y poco organizada durante mucho tiempo. Sin nadie que les empuje a la acción, nuestros políticos han vivido de hacer lo mínimo indispensable: nomás hacer la pantomima de tratar de diferenciarse un poquito cada seis años, mientras tienen sus arreglos y repartos el resto del sexenio.

Ver que esta dinámica está empezando a cambiar, le digo, a mi al menos me llena de esperanza. Se viene ahora la batalla por el INAI una nueva oportunidad para mantener y cristalizar esta oleada de compromiso cívico. Le digo, el único regusto desagradable que me queda es que, en una de esas, le acabo reconociendo y agradeciendo algo a la presente administración.




miércoles, 5 de abril de 2023

Iberdrola


Paréceme que el presidente erró su profesión. Lejos de hacer carrera en la política el señor debería haberse interesado por la mercadotecnia. Tiene mucha facilidad para vender sus más irracionales caprichos y más estrepitosas derrotas como brillantes proyectos e históricas victorias nacionales. Si esta facilidad le viene de su propio ingenio y habilidad con las palabras, o es resultado del pobre estándar al que lo sujeta el grueso de la población, es más difícil de decir.


En su último gran despliegue de prestidigitación verbal para transformar en gloria su fracaso, Andrés Manuel López Obrador se refirió a la compra de trece plantas de generación eléctrica, hasta ahora de la empresa Iberdrola, como una “nueva nacionalización”, “algo extraordinario”, un “acuerdo histórico”. 

Son palabras muy grandilocuentes para referirse a lo que, en esencia, es una de las salidas de capital más importante en lo que va de sexenio.


Iberdrola llegó a México a finales de los noventas e invirtió en el país (sobre todo a raíz de la reforma energética de 2013) miles de millones de dólares hasta convertirse en la segunda empresa más importante en materia de generación eléctrica en el país, detrás sólo de la propia CFE. Entre sus planes para esta década estaba la inversión de alrededor de 15 mil millones de dólares anuales en energías limpias, para cumplir con sus objetivos globales de descarbonización. 


México pudo haber recibido parte (o toda) de esa inversión. Pero la errática política energética en México, incapaz de establecer reglas claras de operación. El abandono del esquema de subastas (poner a competir a todos los jugadores del sector, incluída la CFE, a ver quién ofrecía más barata la energía y comprársela a ese) y la andanada de ataques verbales y jurídicos orillaron a Iberdrola a decir “Sabes qué, hasta aquí llegué. Aquí no hay manera de trabajar. Vende”


Así, en lugar de que un privado invierta en México y desarrolle infraestructura limpia, el gobierno mexicano pagará porque la empresa más ineficiente del mercado (CFE, por diferentes razones produce energía a 1,280 pesos el MWh, en promedio a los privados les cuesta sólo 385 pesos) opere el cascajo (87% de sus activos) que el privado ya no quiere, por contaminante o porque no entrá en planes. Por sus molestias, la empresa española se lleva 6.000 millones de dólares que habrán de salir de deuda y en último término, del bolsillo de los mexicanos.


México no gana absolutamente nada con esta compra. Las instalaciones adquiridas no añaden un sólo watt a la capacidad de generación de nuestro país porque ya existían, ya estaban operando para México. Acaso, la ineficiencia de la CFE termine contagiándose a la operación de estas centrales eléctricas y terminemos con energía más cara. Lo que el mandatario aplaude como “el rescate definitivo a una empresa pública fundamental como es la Comisión Federal de Electricidad” pudiera ser en realidad la losa que termine de enterrarla en su propia tumba financiera.


En esta compra-venta de activos, el único que gana es Bartlett, el presidente de la paraestatal. La CFE ampliará su participación en el mercado a un 55 por ciento, frente al 39 por ciento actual, ganando también el control que ello conlleva, especialmente en el noreste país.

¿A cuántas empresas, fábricas e industrias no puedes maniatar cuando eres el único proveedor de electricidad? ¿Cómo le caería un apagón generalizado en el Estado de México o en Zacatecas, si las cosas se tuercen contra el partido del presidente?


Le digo, la habilidad del presidente para vender espejitos es extraordinaria. La obsesión porque los libros de historia lo recuerden como un nuevo Cárdenas, con su “Nueva Nacionalización”, preocupante… Pero que como sociedad le compremos ambas es quizá lo más alarmante




miércoles, 29 de marzo de 2023

Nuevo frente: TEPJF

 


La batalla por socavar el andamiaje institucional de la democracia continúa. Detenido en seco el Plan B por iniciativa del ministro de la Suprema Corte de Justicia, Javier Laynez, que lo consideró una violación a los derechos políticos y electorales de los mexicanos; y viendo que el buque insignia que es el INE se mantiene firme frente al asedio, la maquinaria oficialista cambia de estrategia.


Llevo tiempo documentando en este espacio la operación de infiltración y sabotaje que pretenden hacer en el Instituto con la designación de cuatro nuevos consejeros afines a Morena, entre ellos su nueva presidenta. Ese peligro sigue latente y se resolverá en la Cámara de Diputados a más tardar el viernes. No podemos quitarle el ojo.


Pero se ha abierto un nuevo frente de batalla. Una ofensiva que se viene planeando desde el 14 de febrero, cuando la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados creó un “grupo de trabajo” para revisar y proponer modificaciones a las atribuciones del Tribunal Electoral. ¿Por qué? Pues porque a los partidos eso de tener a alguien que pueda cuestionarles y acotarles no les gusta en absoluto y, sintiéndose los dueños del pastel, quieren poder hacer y deshacer a sus anchas.


Resultado de las labores de este “grupo de trabajo”, surgió un bodrio de iniciativa que busca modificar los arts. 41, 73, 99 y 105 de la Constitución. La reforma en lenguaje llano, pretende asegurarse de que los partidos políticos puedan designar a sus dirigencias como les venga en gana, confiando, por su buena fe, en que respetaran las reglas de paridad de género en la integración de sus órganos colegiados. El Tribunal ya no podrá tomar determinaciones sobre acciones afirmativas (asegurar la paridad hombres y mujeres, la participación de minorías, grupos vulnerables  etc). 

El Tribunal tampoco podrá tocar ya las decisiones de los órganos de gobierno de los partidos, ni las que correspondan a sus regímenes al interior de la Cámara de Diputados, como la JUCOPO. Nótese que estos mismos partidos, a través de estos órganos de gobierno, si toman decisiones y definen el acontecer democrático electoral del país. Para muestra, el botón de los cuatro consejeros tan ampliamente discutido.


Casi puedo escucharlo, querido lector. “¡Méndigo Morena!” pero no. La enorme sorpresa de esta historia es que la iniciativa está presentada y apoyada por los coordinadores no solo del oficialismo, sino también por la supuesta oposición: PAN, PRI, PRD. Seis grupos políticos puestos de acuerdo para extender su esfera de privilegios en perjuicio de la ciudadanía que dicen representar y sus derechos electorales.


Mientras pretenden defender al INE, se pintan de rosa y salen a marchar para la foto, la “oposición” castra al organismo encargado de resolver controversias en materia electoral y proteger los derechos político-electorales de los ciudadanos. De ese tamaño la incongruencia.


Ahora, querido ciudadano. No se sienta traicionado. Cada persona, y cada agrupación, tiene su agenda, sus tiempos y sus prioridades. Eso es normal, está claro y está bien. Pero cabe recordar la máxima de “Por sus obras los conoceréis” Llenarse la boca de platitudes y dar discursos bonitos sale muy barato. Es en los hechos en donde se conoce a la gente y en los hechos, nuestra “oposición” nunca ha dado señales de serlo. Si acaso funciona como “dummy” para el régimen, pantomima que sirve como válvula de escape para que el descontento no llegue al punto de ebullición. Pero a nosotros ciudadanos, no nos sirve. La tarea es identificar qué y quiénes si y jalar con ellos.





jueves, 23 de marzo de 2023

"Gente buena"


Sobra evidencia de que la principal promesa y estandarte de este gobiernio, el combate sin cuartel a la corrupción rampante, quedará en letra muerta al final del sexenio. Bajo la administración de López Obrador no sólo han permanecido impunes los principales actores de los dramas de corrupción de los sexenios anteriores, sino que se han engendrado nuevas transas que hacen que las anteriores parezcan un juego de niños. A escena: SEGALMEX

Seguridad Alimentaria Mexicana es un organismo descentralizado, sectorizado a la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) que busca la autosuficiencia alimentaria en los cuatro granos básicos (maíz, trigo, arroz, frijol) y la leche. La creó la actual administración, en su afán transformador, buscando centralizar las operaciones de Liconsa y Diconsa, además de —que no le quepa a usted duda— asegurar el control y administración de sus recursos a través de sus allegados y amigos. En este caso particular, la responsabilidad recayó en Ignacio Ovalle Fernández

Pues bien, desde agosto del año pasado la Secretaría de la Función Pública hizo pública las “serias irregularidades” en el organismo y el “dererioro de la calidad de la rendición de cuentas”. En concreto, faltantes por 9 mil 500 millones de pesos. Eso es más de cuatro veces lo que se le achaca a Rosario Robles y casi el doble del ejercicio conocido como la Estafa Maestra.

Y ahora que tocamos el tema de Rosario Robles, no deja de ser curioso el trato diferenciado entre esta funcionaria (a la que originalmente se le negó el derecho a llevar su proceso en libertad y se le encarceló para hacerla un símbolo de la corrupción del pasado) y el mismo Ovalle, que ni siquiera perdió su chamba en el Gobierno. Únicamente se le apartó de su posición para acomodarlo en una más discreta encomienda como coordinador del Instituto Nacional para el Federalismo y el Desarrollo Municipal (INAFED). Es más, hasta el mismo presidente salió a defenderlo:
"Ignacio Ovalle, una gente buena” dijo desde su púlpito matutino “que lo engañan, [...] un grupo priista de malas mañas, acostumbrados a robar”

Pues si no corrupto, entonces bastante incompetente ¿No le parece, señor presidente?
Si bajo tu gestión directa te meten gol hasta en la adquisición de los garrafones de agua (En 2019 el organismo firmó un convenio por 99.9 millones de pesos para adquirir 1.8 millones de garrafones, de los cuales solo recibió como máximo un tercio y usó realmente apenas unos 214 mil en los tres años siguientes) pues como que no tienes argumento alguno para presumir tu labor.

Y ejemplos como el de los garrafones hay muchos. Un reportaje revela que la adquisición de carne de pollo, res y cerdo no se completaba y la dependencia no reclamaba a los proveedores todo el producto que había pagado, además de que tenía problemas para vender después el producto que sí le entregaban, por los que las pérdidas, de por sí millonarias, crecían. También se sabe de la la existencia de bodegas llenas de mercancías caducas por 56.6 millones de pesos sin que se realicen las gestiones para darlas de baja, devolverlas, cambiarlas, venderlas, recuperarlas y/o tomar acciones legales. Tampoco ha comprobado 3 mil 750 millones 400 mil pesos recibidos en maíz y frijol adquirido de Segalmex. El pago irregular de 145 millones de pesos por casi ocho mil toneladas de azúcar, de las cuales sólo se entregaron poco más de tres mil.

Habrá que revisar la definición de “Gente Buena”, mexicanos. Porque si este es el estándar, explicaría muchas cosas sobre nuestro país y sus circunstancias. La bondad, si es que Ovalle tiene esa virtud, no sustituye la capacidad, el sentido ético ni la responsabilidad.
Y habría que preguntarnos también qué entendemos por "combate a la corrupción" porque ésto claramente no lo es.



jueves, 16 de marzo de 2023

Honor a quien honor merece

 

En la madrugada del domingo 26 de febrero en Nuevo Laredo, Tamaulipas; un grupo de jóvenes salió de un antro a eso de las cuatro de la mañana, subieron a una Chevrolet Silverado blanca y se dispusieron a volver a casa. Fueron interceptados en el camino por una camioneta del ejército que, sin mediar palabra, abrió fuego. Cinco personas murieron, uno más está en coma en el hospital. 

Cuando se percataron del error, los militares amagaron al único sobreviviente, Alejandro Pérez, de 21 años. Le amedrentaron, amenazaron de muerte y obligaron a declararse culpable a sí mismo y a sus compañeros de haber ido huyendo del lugar y de haber disparado primero. 


El mismo domingo el Comité de Derechos Humanos de Nuevo Laredo informó de los hechos. Testimonios de vecinos recogidos por la organización señalan que los militares ejecutaron a dos de los cinco jóvenes, a pie de calle, ya fuera del vehículo. El testimonio de Alejandro es aterrador: “Cuando ya salí de la camioneta, escuché que los militares decían, ’¡Mátenlo, mátenlo!’ Me pusieron pecho a tierra. Luego aún escuché dos disparos más, y ya al rato vi a mi hermano tirado en el piso”.


Tristemente esta pesadilla no es un caso aislado. El ejército ha tenido una relación tensa con Nuevo Laredo desde que se hizo cargo de las labores de seguridad en la ciudad, refugio y centro de operaciones del Cartel del Noreste. Es un ejemplo vivo de cómo nuestras fuerzas armadas ni están capacitadas para la labor, ni están mejorando la situación ahí donde actúan.

Lo que más enerva del asunto es la actitud del alto mando militar. Al martes siguiente, la SEDENA dio a conocer una versión “oficial” de los hechos que contrasta muchísimo con lo que el Comité de DH, Alejandro y otros testigos exponen. En su comunicado, la dependencia reconoce que militares dispararon a los jóvenes. 


“Personal militar realizaba un reconocimiento cuando oyeron disparos de arma de fuego, poniéndose en alerta, avanzando a la dirección donde se escucharon”, se lee. “Posteriormente visualizaron un vehículo tipo pick up con siete individuos a bordo, que se trasladaba a exceso de velocidad, con luces apagadas y sin placas (…) Aceleraron (…) Deteniendo su marcha al impactarse después con un vehículo que estaba estacionado. Al escuchar el estruendo, personal militar accionó sus armas”.


Entiendo que el ejército proteja a los suyos. Entiendo que la labor de los soldados es de alto riesgo, que meses de jugarse el pellejo noche tras noche en tierra caliente puede freírle a los soldados los nervios y agotarlos física, emocional y mentalmente. Entiendo y agradezco el sacrificio. Pero el orgullo nubla. La absoluta incapacidad para reconocerse rebasados impide que se tomen medidas que mejoren la situación. Circunstancias como esta deberían hacer del ejército el primer interesado en que se le quite de las manos esta responsabilidad, a través de una transición gradual a fuerzas de seguridad mejor preparadas. De lo contrario, el ciclo de tragedias no parará de repetirse. 


Ahora, honor a quien honor merece. Nunca creí ver en esta administración a alguien que tuviera las agallas de pararse frente a una institución tan favorecida por el presidente y en ese sentido, el Subsecretario de Derechos Humanos de la SEGOB, Alejandro Encinas, me ha sorprendido gratamente. 

“No se trató de un enfrentamiento, independientemente de quiénes eran, fueron ejecutados” declaró este miércoles. El subsecretario reconoció que hay elementos en la investigación que acreditan que los jóvenes no iban armados. “Todos tienen derechos, pero quienes infringen la ley deben cumplir con su responsabilidad. Por supuesto que la investigación debe de abordar las cadenas de mando, no solamente la responsabilidad de los elementos de las Fuerzas Armadas sino de la cadena de mando en este operativo”


La declaración pone a Encinas directamente encontrado con otro elemento de peso del gabinete, el Secretario de la Defensa Luis Crescencio Sandoval. Una jugada política peligrosa, considerando la estrecha relación entre éste y la presidencia y que se puede comprobar con la miriada de nuevas responsabilidades (y jugosos negocios) que la presente administración le ha conferido.


Ojalá Encinas se mantenga firme y su investigación llegue hasta las últimas consecuencias. Los muertos, Gustavo Pérez Beriles, Wilberto Mata Estrada, Jonathan Aguilar Sánchez, Alejandro Trujillo Rocha y Gustavo Ángel Suárez Castillo, no merecen menos. Y es una oportunidad de demostrar congruencia, después de todo, si en algún caso hemos tenido la certeza de que #FueElEstado, es este, más que en ningún otro.