miércoles, 23 de octubre de 2019

Bueno... ¿Y qué hacemos?

Varias veces, con el correr de las columnas semanales en este espacio, personas que aprecio se han acercado a decirme que las recomendaciones que dejo como conclusiones en las entradas del blog no son lo suficientemente prácticas. Este fenómeno se ha agravado con la elevación de López Obrador a la dignidad de Presidente y la avalancha de malas noticias y decisiones cuestionables que llegan desde Palacio Nacional. 
“Bueno sí, tal y tal cosa están terribles” me comentan cuando terminan de leer la columna “Pero ¿Qué hacemos? ¿Cómo respondemos? Lo único que mencionas es que hay que estar atentos, poner atención y tal...” 

Por la velocidad a la que se está dando la degradación del tejido institucional y del estado de derecho en el país; entiendo la preocupación, entiendo la molestia y la necesidad que tenemos de buscarle rápida solución a un problema que se antoja apremiante. Pero la durísima realidad es que no existe una solución rápida. López no es el problema, es un síntoma. Y aún si fuera posible retirarlo de la ecuación, el problema de fondo persistiría y en poco tiempo habríamos vuelto a la misma situación en que nos encontramos ahorita. 

La problemática, según la veo, es la manera en la que abordamos y buscamos la política y a sus personajes. Nos falta crítica y nos sobra esperanza y buenas intenciones. Nos aferramos a la idea de un caudillo que nos resuelva. Le caravaneamos al poder y nos sometemos a él con tal de que “nos saque de la bronca” y eso nos vuelve tontos útiles. 
No, no estoy hablando sólo de López, aunque es el ejemplo más claro. Puede pasar con políticos de cualquier color. Hoy por hoy, buscando la salida inmediata, hay mucha gente sumándose al proyecto México Libre, aglutinándose frente al que se perfila como la opción más viable para sacarlo del poder en 2024. (A pesar de que, ojo, ni siquiera conocemos al candidato que enfocaría este esfuerzo). 

Dinámicas así, en las que el desencanto de una y luego otra opción lleva y trae en constante vaivén al péndulo de las preferencias electorales, son responsables del surgimiento del populismo (de derechas o izquierdas) y de los drásticos golpes de timón que hemos visto en los últimos años en diferentes países: Lula da Silva y Dilma Rousseff (izquierda) que dieron pie a Bolsonaro (extrema derecha), Barack Obama (demócrata) que llevó a la Casa Blanca a Trump (republicano de extrema derecha), los Kirchner (izquierda) y Macri (derecha) en Argentina, François Hollande (Partido Socialista), que estuvo a punto de dejar a Marine le Pen (derecha) en Francia, políticas ultranacionalistas en el Reino Unido… 
Dinámicas así no funcionan, no construyen instituciones y son resultado de una ciudadanía pobre, de una nación de cruzaboletas 

¿Quiere cambiar a un país? Empecemos por normalizar la política. Por aprender a mirarla con ojo crítico y a no perdernos en el discurso de [Inserte aquí el nombre del político de su preferencia]. Le pongo un ejemplo clarísimo: A raíz de lo ocurrido el jueves pasado en Culiacán hoy el país discute si liberar a Ovidio Guzmán para evitar más muertes fue la decisión correcta o no. Y esa discusión es la que le resulta útil al presidente, porque nos distrae de preguntarnos cosas más importantes. ¿Cómo fue que se llegó a la situación en donde había que decidir si liberar o no a un capo? ¿Qué no se planificó en el operativo? ¿Por qué? Como nos enfrascarnos en cuestionarnos la última etapa, en donde el presidente queda como “humanista”, el resto del proceso (en donde francamente su gestión da pena) queda en el olvido. 

Hay que dejar de ser tontos útiles para uno y otro bando. Hay que aprender a mirar la política en frío y dejar de pensar en ella cada seis años nomás para ver de qué color es el simbolito que tachamos en la boleta. 

Hay que hablar de política. Una de las actitudes que más daño le ha hecho a México es la de sus ciudadanos y esa maldita costumbre de no hablar de política para no amargar las convivencias o las amistades, porque corta todo intercambio constructivo. 
Hablemos de política. Discutámosla en toda su extensión. Dejemos de ver príncipes azules en el primer advenedizo que le hable bonito al electorado. Si usted ya abrió los ojos, siéntese a platicar con su vecino, con su familia y con sus amigos. ¿Qué queremos para México y cómo llegamos ahí? ¿Cómo hacemos funcionar sus instituciones? 

Se van a enojar con usted. No importa, lo importante es persistir, ir “desconectando de la Matrix” poco a poco a la mayor cantidad de gente que podamos. De manera que verdaderamente podamos sentarnos a ver, qué queremos para México y cómo llegamos ahí. Ese ha sido el esfuerzo con Uno Opina desde 2014. Ayudarle a la gente a abrir los ojos y motivarla a tomar acción, razonada y voluntaria, a perseguir a su diputado, a cuestionar a su presidente municipal, a comportarse como el mexicano que le gustaría ver en su vecino. 

Aunque me gustaría poder ofrecer otra respuesta cada vez que me preguntan ¿Qué hacemos? De momento esta es la única que tengo. Pero nunca he dejado de buscar opciones y aquí estoy, listo para el debate y el intercambio si alguien tiene una mejor. Porque así, me parece a mi, se construye un mejor México: Construyendo mejores ciudadanos.


miércoles, 16 de octubre de 2019

Asalto a la Democracia: Guerra en dos Frentes

Poco a poco avanza el atropello legal e ilegal a las instituciones democráticas del país. Esta vez las fuerzas asaltantes han decidido abrir un doble frente, siguiendo la vieja máxima militar del “divide y vencerás”. Es importante no perder de vista ninguno de los teatros de operaciones, de tal manera que, como sociedad, podamos responder de manera coordinada y eficiente. Así que ¿dónde están las líneas de batalla?

La primera es en Baja California, en donde, como habían adelantado, se recurrió a la consulta ciudadana para apalancarse de apoyo popular y legitimar una acción ilegal: la ampliación del mandato de Jaime Bonilla de dos a cinco años. De concretarse este fiasco se sentará el peligroso precedente de que una autoridad legislativa pasa por encima no solo de otro de los poderes (el Tribunal Electoral, que puso las reglas del juego en la pasada elección y estableció el tiempo de la gestión del ganador), sino de la misma ciudadanía, que votó en el entendido de que se respetaría la duración expresada en la convocatoria. 
Si a usted esa circunstancia no le parece mal o le parece cosa menor, tome el proceso local de Baja California y llévelo al nivel federal. Imagine que la Cámara de Diputados propone ampliar, con cualquier justificación, el periodo del actual presidente de seis a doce años ¿Seguiría estando de acuerdo?

Afianzados en los resultados de la consulta (84% a favor de la extensión, 16% en contra, con una participación de apenas el 1.9% del padrón electoral del estado) Bonilla ya empezó a trabajar en su posverdad. Salió a declarar, en entrevista para Noticias MVS, que él se había inscrito en una convocatoria para cinco años, no dos. Miente. 
Lorenzo Cördova y Ciro Murayama, consejeros del INE, publicaron a través de Twitter una copia de la convocatoria donde se lee claramente que la elección para gobernador en Baja California es para un periodo de dos años. Pero no importa, en este país las verdades a medias y las mentiras completas parecen ser moneda de cambio corriente con tal de tratar como un hecho algo que no puede (ni debe) permitir la ley.

El otro frente es la Cámara de Senadores, donde ayer se aprobó la ley de revocación de mandato. Ley que le permitirá legalmente al presidente López hacer campaña e impulsar, con su presencia, las candidaturas locales y estatales de su partido. También tiene el beneficio agregado de permear en le subconsciente colectivo la idea de que un presidente en funciones puede (o incluso debe) volver a ser votado.

Así las cosas, querido lector. Esas son las líneas que habrá que defender. Urge que nos pongamos las pilas. Porque lo que en 100 años y con mucha sangre construimos, la incipiente democracia que habíamos armado, corre el riesgo de desmoronarse en los próximos días.

Fallamos, mexicanos. La sociedad se enfocó en conseguir la alternancia como fin, no como medio para seguir construyendo. Una vez que se consiguió la alternancia, el esfuerzo concentrado se perdió y vino el contraataque. Es hora de volver a organizarse, de volver a enfocarse y a hacer conciencia con el vecino… Nos toca mexicanos, mientras más pronto mejor.

miércoles, 9 de octubre de 2019

Se mueve el tablero de la SCJN

El jueves pasado Eduardo Medina Mora anunció su renuncia como ministro de la Suprema Corte de Justicia poniendo fin, apenas en cuatro años, a una responsabilidad que debía sostener durante quince. 
El tema es rico desde muchas aristas. Desde el punto de vista legal llama la atención porque, según la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación, la renuncia de un ministro sólo puede hacerse “por causas graves”, que deben ser explicadas al presidente y luego aprobadas por el Senado. Todo este trámite ocurrió a lo largo de la semana pasada, pero la "causa grave" que detonó la decisión nunca se aclaró. A la opinión pública solamente llegaron rumores y elucubraciones. 

Da de qué pensar que no se hayan hecho públicas estas “causas graves” porque desde el punto de vista político se trata de un movimiento de piezas importante. El presidente, por tercera ocasión en poco más de diez meses en el cargo, tiene la oportunidad de nombrar a un ministro de la Suprema Corte a través de una terna. La experiencia nos dice que impulsará, como siempre, candidatos con fuertes lazos con Morena y con el presidente o su círculo cercano. Las dos personas que han sido elegidas previamente por esta administración (Juan Luis González Alcántara Carrancá y Yasmín Esquivel Mossa) tienen además historiales que no los hacen precisamente ideales para el puesto.

Para quienes se oponen a López entonces, la salida de Medina Mora es una tragedia. Quienes se atreven a armar sus propias teorías, no dudan que el presidente haya maniobrado y presionado al ministro para renunciar. Es una medida para hacerse con el control del Poder Judicial quizá menos contundente, pero más elegante que la burda propuesta de Ricardo Monreal en abril pasado que sugería ampliar de 11 a 16 el número de ministros de la Suprema Corte.

Como Medina Mora ganó su escaño en la Suprema Corte acompañado del poder político, su posición era absolutamente frágil y vulnerable a presiones externas. Poco o nada de su elevación al máximo tribunal del país y de su labor ahí es rescatable y además tiene cola que le pisen: Le investigan en Reino Unido (donde trabajó un tiempo como parte del servicio diplomático mexicano) por transferencias millonarias a cuentas en aquel país y en Estados Unidos que superan por mucho sus ingresos como ministro. A partir de esa investigación, la Secretaría de Hacienda encontró un “Pago de Dividendo” por 10.6 millones de pesos que le hizo una empresa, pero cuyas participación accionaria no aparece en la declaración patrimonial del (ahora ex-) ministro


Insisto, no lloremos por Medina Mora (porque además, si la cosa le sale bien y se arregla por fuera, podría llevarse hasta pensión vitalicia. Desahuciado no va a quedar). 
Lo que debería ocuparnos, es estar atentos a las ternas que proponga el presidente. ¿Qué tipo de perfiles son y qué trayectoria tienen? ¿Se comportarán de manera independiente? ¿Tienen manera de aguantar la presión si llegan a resultar incómodos en el futuro? Porque poco a poco el poder Judicial como bastión institucional se tambalea. Para no ir más lejos, este martes el presidente de la Suprema Corte, Arturo Saldívar, anunció que estará visitando el programa de John Ackerman, ese del que platicamos la semana pasada. Es decir, en lenguaje llano, que el Presidente de la Suprema Corte va a ir a un programa de propaganda al servicio del régimen.

En ese nivel estamos, y por eso ahora más que nunca el tablero de la SCJN requiere nuestra atenta vigilancia.

martes, 1 de octubre de 2019

No uno, sino tres

El caso Barlett pinta para marcar, al menos, la primera mitad del sexenio de la administración lopezobradorista, no sólo por el tamaño de la falta (que sí es monumental: 12 empresas y 23 casas no declaradas) sino por el absoluto desparpajo con el que han tratado el tema y la inusual protección que le han brindado al presidente de la Comisión Federal de Electricidad. ¿Por qué inusual? Pues porque ya por lo menos dos funcionarios (incluido el propio presidente) se han puesto en la línea de fuego.

Recapitulamos:
Apenas el día siguiente a que se hiciera pública la segunda parte de la investigación de Loret de Mola (la de las empresas), López Obrador salió en la mañanera a darle el espaldarazo al funcionario, calificando la investigación de “ataque político”. “Son de estos reportajes que se hacen con el propósito de desinformar políticamente [...] Yo le tengo confianza al licenciado Bartlett”, dijo el jefe del Ejecutivo federal.

Casualmente, ese mismo día y en el mismo evento, señaló que el Servicio de Administración Tributaria le había informado que lo habían registrado a él y a su esposa en al menos 26 empresas. “Como sea, si fue por venganza, alguien dolido que quiso vulnerar el sistema del SAT [...] o mis adversarios políticos para que el día de mañana aparezca de que estoy yo haciendo negocios chuecos”
Coincidencia curiosa y declaración aún más curiosa. Casi como si quisiera dar a entender que a Barlett y familia pudieran haberle aplicado la misma jugarreta. Total, si le pasa al presidente le pasa a cualquiera. ¿No? (¡Ojo, es el mismo presidente reconociendo la facilidad con la que le suplantan la identidad a uno en este país!)

Pero no es tan fácil. Falsificar la participación de una persona en una empresa, ante notario y con el montón de requisitos que se solicitan, está complicado. Y por supuesto es un delito. Esto fue el miércoles 25 de septiembre. A una semana de distancia ¿hay denuncia? ¿hay investigación formal al respecto? Hasta donde sabemos, no. Y está curioso, uno pensaría que en el gobierno federal estarían más preocupados. Que alguien, quien sea, pueda hacer firmar al presidente donde no firmó, está de terror.

La otra que está haciendo labor de distracción ante la opinión pública para salvar a Barlett es precisamente la que debería estar investigándolo: la secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval Ballesteros. A lo largo de la semana se han ido filtrando detalles de la red de contactos y familiares que tiene trabajando en el Gobierno federal, empezando por su marido.

La señora Sandoval es esposa de Jonh Akcerman, que tiene un programa en TV UNAM “DIálogos por la Democracia”. Hubiera pasado medianamente desapercibido. De no ser porque al presentador se le ocurrió entrevistar al titular de la CFE. No para hablar sobre sus propiedades, sino para charlar sobre “la defensa de la empresa pública (CFE) de los embates neoliberales”
Netzaí Sandoval Ballesteros, su hermano, abogado, experto en amparo y derecho constitucional, se desempeña desde enero de 2019 como titular del Instituto de la Defensoría Pública Federal, adscrito al Poder Judicial de la Federación.
El tercer hermano, Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros, luego de fracasar como candidato a gobernador de Guerrero, fue nombrado “súperdelegado” de esa entidad por el presidente de México.
Además, según DeclaraNet, en la página servidorespublicos.gob.mx, también forman parte de la nómina del gobierno Alejandro Sandoval Ballesteros (PEMEX) y Angélica Yacenia Sanodval Ballesteros (PGR)

Y por si fuera poco, hoy la secretaria anunció que tenía invitada de lujo para una conferencia magistral sobre el combate a la corrupción planeada para el 10 de octubre. Nada más y nada menos que Susan Rose-Ackerman, académica de la Universidad de Yale y madre de su esposo, John Ackerman ¡Chulada!



¿Y mientras tanto Barlett? Muy quitado de la pena. El día de ayer cuando le preguntaron por el caso, en lugar de contestar, eligió salir disparado imitando el sonido de un tren. Se sabe protegido.


Es importante no perder de vista ninguno de los tres aspectos de este drama, no permitir que nos roben la atención con las diferentes cajas chinas que están haciendo sonar y que no dejemos tampoco que ninguno salga impune. El Gobierno de México no solo tiene que explicar un escándalo, sino tres.

miércoles, 25 de septiembre de 2019

Debería darles vergüenza

El sábado pasado, con pompa y circunstancia, hicieron pública desde las cuentas oficiales de diferentes instituciones gubernamentales (Secretarías de Salud, Hacienda y Marina), una carta que llevaba como encabezado: “Recibe Gobierno de México metotrexato importado de Francia. La salud de los mexicanos es lo más importante.” El hecho se vendió (o lo intentaron vender) como un absoluto y trascendental triunfo de la Cuarta Transformación, pero ni siquiera es necesario recurrir a más fuentes que el mismo texto de la misiva para empezar a dudar de que haya sido algo siquiera parecido a una victoria. 

Arranca el documento señalando que recayó en la Secretaría de Marina la responsabilidad de consolidar los requerimientos del medicamento. ¿Por qué? Quién sabe. Quizá por la manía de la presente administración de darle a las fuerzas armadas labores que no les corresponden. 
Continúa la carta explicando a quién se le compró el medicamento (habrá que suponer que ha sido por adjudicación directa, porque ciertamente nunca se dio noticia de ninguna licitación) y que se compró suficiente suministro para lo que resta del año. Aquí aclaramos, que “lo que resta del año” es menos de tres meses y medio; y que el tema del desabasto lleva, por lo menos, desde mayo. El tiempo de respuesta es abrumador y en cualquier otro país sería inaceptable.
La misiva luego tiene la delicadeza de enlistar por cuántas unidades se realizó la compra, de qué gramaje y a qué precios. Y también el desatino de compararla con el precio al que lo adquirió la administración pasada a productores nacionales. En su versión de 50 mgs, se adquirió a 81.7 MXN, contra los 82 del año anterior. Un abrumador ahorro de 30 centavos por unidad. En la presentación de 500 mgs lo hicieron un poquito mejor. Pasando de 254.7 a 253.7 MXN por cada cajita. Todo un pesote de diferencia. El caso es que cuando se multiplican las diferencias, el gran ahorro total fue de: Apenas poco más de 17,739 MXN

¿Cómo? ¿Se dejó a la ciudadanía sin medicamento contra el cáncer para ahorrar menos de veinte mil pesos? Pues si, y espere, se pone mejor.



La empresa francesa sólo se hace responsable hasta la entrega del producto en territorio nacional, es decir, queda por resolver el tema de la distribuición a todos los nosocomios del país, mas los gastos de almacenamiento, porque el producto requiere un manejo especializado. (En retrospectiva, esto explicaría por qué la SEMAR hace el levantamiento, para poder hacerse cargo de la distribución. La pregunta es ¿puede?). Todo eso es gasto adicional que con el proveedor anterior (PiSA) estaba resuelto. No solo no ahorraron. Van a gastar más.

Más aún, al no concretar la transacción en México, el mismo Gobierno Federal se dispara en el pie al dejar de ganar los impuestos que dicha transacción habría generado, los salarios (que a su vez generan impuestos) de los empleados mexicanos que habrían participado en la fabricación del producto, y los beneficios de la inversión directa en el país. Todo eso acabó en Francia. ¿Cómo es que pretenden vender esto como un “triunfo”?

Desde ese día el presidente López ha seguido aplicando su bien conocida retórica al tema en donde su decisión está perfectamente justificada y todos están contra él. Alega que estaba decidido a romper el monopolio que PiSA tiene del producto y que “no se va a dejar chantajear” Suponiendo que sea así, hay gente muriendo por la torpeza y el destiempo con la que se llevo a cabo la compra. Esos medicamentos se necesitaban desde mayo y el gobierno federal lo sabía. Si la estrategia era pararle los pies a PiSA ¿Por qué no buscar al proveedor alterno desde enero, o incluso antes? Sin eufemismos: la decisión del presidente está matando gente.

Y por otro lado ¿Por qué querría PiSA, cuyo negocio es vender y distribuir su producto, “chantajear” o condicionar una venta que no debe ser desdeñable? ¿No le parece mucho más probable que la dinámica haya sido a la inversa?
Plantéeselo así: El Gobierno Federal, con su nueva estrategia de compra centralizada pasa la “sugerencia” de que para realizar la compra a PiSA tiene que haber moche. PiSA se niega a este intento de extorsión. En respuesta, el Gobierno Federal les detiene el producto a través de la COFEPRIS tras una denuncia por “reacciones adversas en el uso de Metotrexato”. Luego, cuando las farmacéuticas no cedieron, se viene la crisis de desabasto, la presión de la sociedad y hay que correr a conseguirlo fuera, al mismo condenado precio. Lo que sigue es darle un giro a la versión de cómo ocurrieron las cosas para quedar como héroes, aunque sea el mismo gobierno el que generó el problema en primer lugar.

Porque ese es el quid de la cuestión. Nos están vendiendo como un triunfo extraordinario algo que, en administraciones pasadas, era ordinario. Que el gobierno comprara suministros suficientes por lo menos para mantener al grueso de la población abastecida. Siempre había excepciones, y siempre había miserables (saludos a Duarte y a sus quimioterapias con solución salina) pero estos destacaban porque no eran la norma.

Hoy nos están dando como dádiva algo que ya teníamos ganado como derecho. Y así, poco a poco, es como se van acotando libertades, opciones y oportunidades. No celebremos que nos despojen. Porque lejos de estar vendiéndonos un triunfo, la 4T debería sentir vergüenza.

miércoles, 18 de septiembre de 2019

Oro verde y la USDA

La estrategia del presidente López de usar el abrazo como herramienta para impulsar la seguridad pública no sólo no está deteniendo los balazos (28 mil asesinatos en lo que va del sexenio, 98 diarios en promedio) sino que está envalentonando al crímen organizado, permitiéndole recuperar espacios e introducirse en otras áreas de la vida nacional que antaño funcionaban.

El aguacate mexicano ha sido llamado el oro verde, por lo bien que se vende del otro lado del Río Bravo. De hecho, se exportan casi 900 mil toneladas al año y está documentado que el día en que más se consume aguacate es el día del Super Bowl, en forma de guacamole. Hoy, la posibilidad de seguir exportando aguacate mexicano al mercado consumidor más grande del mundo está en riesgo.

¿Qué pasó?

Resulta que para que el producto pueda ser exportado a Estados Unidos, el departamento de Agricultura de ese país (USDA, por sus siglas en Inglés) tiene que certificar toda la cadena de valor. Es decir, desde las condiciones de las plantaciones, cosecha, empaque y envío. Es una manera que tiene el gobierno del vecino país del norte de proteger a su industria aguacatera local (al imponerle a la industria extranjera condiciones que no cualquiera cumple) y de proteger la salud de su población. Es parecido a lo que hace aquí la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS)



Pues bien, el viernes pasado nos enteramos, a través de la Asociación de Productores y Empacadores Exportadores de Aguacate de México (APEAM) que el USDA amenazó con suspender la importación del aguacate si no se garantiza la seguridad de sus inspectores fitosanitarios. Esto porque el pasado 16 de agosto, en Zuiracuaretiro, Michoacán, a sus inspectores los retuvieron y despojaron de su camioneta cuando realizaban la vigilancia sanitaria. Un segundo grupo de agentes fue amenazado por cancelar la certificación de un huerto en la comunidad de Copal, Michoacán, al parecer por miembros del crimen organizado.

No es dificil imaginar lo ocurrido. Por la razón que ustedes quieran, el agente de la USDA canceló la certificación del aguacatero. Cuando el crímen organizado pasó a cobrar el derecho de piso, el productor les explicó que no había con qué. La cosecha ahí estaba, pero no la podía vender sin la certificación. Y pues “No te apures, yo me encargo”. Ahí van los matones a detener y amenazar al agente certificador. “¿Verdad que si le vas a dar su certificado?”

Obviamente, la USDA no piensa tocarse el corazón: ."Para situaciones futuras que resulten en una violación de seguridad o demuestren una amenaza inminente y física, suspenderemos inmediatamente el programa" indica el documento. Es la primera vez que ocurre algo así y que hay una amenaza de ese calibre en 22 años de relación comercial.

Pero eso sí, sigamos combatiendo al narcotráfico con guácalas, fúchilas y la amenaza de la chancla de las madrecitas de estos gamberros. Ya ven que funciona de perlas.




Sobre la celebración del Grito:

Se trató de un evento cívico correcto. Y nada más.

López se comportó de acuerdo a la investidura presidencial que tiene. Y sus 20 vivas, aunque poco usuales, tampoco se saltaron la norma ni fueron un despropósito. Me gustó en particular el viva a los héroes anónimos, porque de esos México está lleno.

Es triste que haya quien esté celebrando que el presidente se haya portado presidencial y fuera un grito sobrio y sin aspavientos. Como si fuera algo extraordinario. Es el comportamiento mínimo que se le debe pedir como cabeza del Poder Ejecutivo, pero supongo que nos tiene tan mal acostumbrado que ahora lo vemos como digno de mérito.

Sugiero cambiar el chip. El grito de “¡Viva México!” nos coloca en una posición pasiva, en el buen deseo de que el país prospere, pero en el que no asumimos responsabilidad alguna. Si somos mexicanos capaces, productivos y comprometidos con el país, el grito debe impulsar a la acción.

¡Vive México! Vívelo, hazlo tuyo, comprométete con él. Que sea un acuerdo amplio por construir un presente y futuro mejores y no una evocación de pasados gloriosos inexistentes. (La narrativa oficial de nuestra historia es… pues eso, una narrativa construida para henchirnos el pecho y poco más) 

¡Vive México! Por las víctimas de violencia; en defensa de nuestras libertades de expresión, de reunión, de consumo y de elección. ¡Vive México! Por los niños que merecen más opciones y oportunidades de las que hay hoy y que no van a tener a menos de que nosotros se las aseguremos; ¡Vive México! Por nuestros padres y abuelos que se partieron el lomo en serio para sacarnos adelante y ponernos donde estamos hoy.

El compromiso es enorme, y yo no se lo quiero dejar a nadie más. ¿Y tú?

martes, 10 de septiembre de 2019

Cambiar para seguir igual

El cambio prometido y con el que engañaron a más de 30 millones de mexicanos nomás no llega, queridos lectores. Es más, en algunas cosas pareciera que estamos repitiendo la película de hace seis años escena por escena. Va el recuento, por si le quedaban dudas:

A Peña se le encontró una casa blanca en Las Lomas con valor de 54 millones de pesos. Primero lo negaron todo, luego usaron recursos del estado para que un particular se defendiera de las acusaciones (por ahí anda en YouTube el video de La Gaviota), después accedieron a una investigación de parte de la Secretaría de la Función Pública y finalmente se sacaron de la manga que estaba todo en orden.

A Barlett se le encontraron propiedades (23 casas y dos terrenos) adquiridas a través de familiares, empresas y prestanombres con un valor aproximado de más de 800 millones de pesos (casi 15 veces lo de Peña ¡Gulp!). Primero lo negaron todo, luego usaron recursos del estado para que un particular se defendiera de las acusaciones —un par de cartas en papel membretado de la Comisión Federal de Electricidad: una firmada por el mismo Barlett, otra por el coordinador de Comunicación de la CFE, Luis Bravo Navarro (en donde llama a Carlos Loret de Mola un “sicario del periodismo” ¡Joya!)—, después accedieron a una investigación de parte de la Secretaría de la Función Pública —con renuencia, hay que decirlo. La titular, Irma Eréndira Sandoval, primero andaba defendiéndolo diciendo que la investigación “se sacó de contexto” (¿Bajo qué contexto si sería aceptable, me pregunto?) o que la fortuna del hoy director de la CFE se construyó “cuando no era funcionario público” (Cosa complicada, porque lo ha sido toda su vida) y finalmente que no podía investigarlo porque no había denuncia (¡Me lleva! ¿Qué no investigar de oficio y asegurar que no exista corrupción es la razón de ser de la Secretaría?)—. Hoy ya hay denuncia, interpuesta por la senadora Xóchitl Gálvez, así que Irma Sandoval no tuvo más remedio que doblar las manitas y aceptar que se llevara a cabo la investigación.



Ya nomás nos falta la última escena de la película ¿Ustéd cree que tenga diferente final? Yo tengo enormes dudas al respecto.

El caso Barlett es probablemente el más sonado caso demostrable de corrupción de lo que va de la administración del presidente López, pero no es el único. Aquí en Jalisco se supo que Carlos Lomelí, excandidato a gobernador y hoy super delegado de la entidad (responsable de entregar los apoyos sociales de la administración federal) estaba relacionado con Abastecedora de Insumos para la Salud (Abisalud), farmacéuticas que ha conseguido ocho contratos con Gobiernos de Morena de diciembre hasta la fecha (y aún así hay escasez de medicinas) En Sonora, el diputado federal Manuel López Castillo, de Morena, denunció a su compañero de partido, el alcalde de San Luis Río Colorado, Santos González Yesca, por pagos mensuales excesivos a proveedores. Su bancada lo dejó solo. Aclaró que le llegaron a decir: “Disfrute su diputación, que me valga M todo. Morena no debe comer Morena” Ayer mismo se comprobó con solicitudes al INAI que Martí Batres dejó en la nómina del Senado a un grupo de 66 personas recomendadas que generaban una nómina de cuatro millones 246 mil pesos brutos mensuales.

Este es el gobierno y el partido que prometió limpiar la corrupción como se limpian las escaleras y que presenta al fenómeno como causa y orígen de todos (o casi todos) los problemas del país. Este es el presidente que en su Primer Informe de Gobierno dijo que “durante años nada ha dañado más a México que la deshonestidad de los goberrnantes, causa principal de la desigualdad y la violencia que padecemos". Y que "Si me piden que exprese en una frase mi plan de gobierno: acabar con la corrupción y la impunidad"

Y hay quien sigue creyendo lo del cambio, manos...