miércoles, 25 de abril de 2018

Pistoletazo de salida.



El domingo se transmitió el primero de los tres debates programados para este proceso electoral. Era la oportunidad perfecta de dar un segundo pistoletazo de salida a unas campañas que, aunque habían arrancado tres semanas antes, seguían sin alcanzar al votante promedio más allá de la imparable avalancha de spots en radio y televisión que a todo mundo cansa y que no comunica nada de importancia. Era, finalmente, la oportunidad de poner a los candidatos frente a frente, contrastar ideas, perspectivas, escuchar propuestas y marcar diferencias. Hasta cierto punto, cumplió.

debate-presidencial

La cultura del debate en México está en pañales, pero hay que reconocer al INE porque el nuevo formato le dió a los candidatos mucho más margen de maniobra, permitió la confrontación, el uso de la estrategia en el manejo de los tiempos y de las intervenciones. Hubo quien se quejó, pero el cronómetro fue parejo para todos, el orden de las intervenciones elegido al azar no benefició a nadie en particular y a los moderadores se les dio algo más de libertad para ser incisivos. Todo ello redundó en una experiencia más dinámica, con más personalidad y más útil para el elector promedio. Si el debate quedó a deber no fue por el formato, ni por culpa de la logística del INE, fue culpa de los candidatos.

La falta de propuestas, el único punto en donde los cinco participantes parecieron ponerse de acuerdo, ahogó la discusión y la transformó en un intercambio de acusaciones y en una repetición de frases hechas. No hubo argumentos para elegir a nadie, solo para descartar a quienes de plano no pudieron manejarse adecuadamente o quedaron muy evidenciados. No hubo un proyecto o idea de nación diferenciado detrás de cada rostro y por lo tanto estamos eligiendo por eliminación. Sigue siendo punto de mejora para el futuro de nuestra democracia, aunque no se vaya a corregir pronto; los candidatos ya están ahí y la estructura política mexicana es lo que produce, candidatos de medio pelo, no más. No hay estadistas, no hay visionarios. 

En cuanto al desempeño de los candidatos, voy por orden alfabético, para no herir las suceptibilidades de nadie:

Andrés Manuel López Obrador.

Quien se queje de que le hicieron montón, es porque no entiende de qué se trata el ejercicio. Debate es confrontación y él es el puntero en las encuestas y con una ventaja cómoda, además. Era natural y estaba cantado que se le fueran a la yugular. 
Habiendo dicho esto, la estrategia de López fue la de administrar su ventaja, salir a no perder. No hizo ningún esfuerzo por resultar atractivo a nuevos votantes y la mayoría de sus intervenciones fueron frases prefabricadas que ya hemos escuchado hasta el cansancio en sus spots. Frases que además sus contrincantes supieron capitalizar. (¿Vas a limpiar al país con el ejemplo, como se limpian las escaleras? ¿Y qué pasó con Imaz, Bejarano y Gustavo Ponce? ¿Por qué no siguieron tu ejemplo?)
No se engarzó en confrontación y eso probablemente fue un acierto, porque debatir no se le dá. Lo noté cansado, poco preparado, se le acababa el tiempo constantemente y no salió de su zona de confort. Es decepcionante porque el Proyecto de Nación que tanto cacarea y en donde supuestamente han participado y avalado cientos de expertos es precisamente el que mejor se puede diferenciar. De hecho, con lo poco que ha dicho (amnistía) fue suficiente para marcar una clara línea en el debate. Hubiera sido refrescante verlo proponer, explicarse, exponer, en lugar de verlo en su papel limitado de saco de boxeo.
No creo que pierda ni gane puntos. La gente que lo apoya lo hace o por una convicción desmedida, o sencillamente porque está cansada de pan con lo mismo y para ellos el debate no va a pesar en su decisión de voto.

Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón “El Bronco”

¿Qué hace este hombre ahí? Fue disruptivo, le dió sabor al debate y fue ocasión de cientos de memes en redes sociales, pero hasta ahí. Que en pleno debate te veas forzado a decir “Mandenme WhatsApp raza ¡No sé qué hacer!” cuando te preguntan por tu estrategia de seguridad es alarmante. Por otro lado, las propuestas que sí sabe, están absolutamente fuera de la realidad. ¿Militarizar las preparatorias? ¿Cortarle la mano a los políticos corruptos? (que, por cierto, sería anticonstitucional) Puntadas como la de mentirle a su esposa si la va o no a llevar al cine...
Como estrategia, creo que le funcionó; aprovechó para causar impacto en la audiencia que no lo conocía (que es la gran mayoría) pero se quedó muy, muy corto en todo lo demás. Seguramente habrá quien le haga segunda y muy probablemente gane votos, pero está lejos de ser una opción real; empezando por la manera tramposa que lo llevó a la boleta.

José Antonio Meade Kuribreña

El ejemplo perfecto de cómo se pueden hacer las cosas bien, tener una digna participación en el debate y aún así perder en el gran esquema de las cosas.
Entre Meade y Anaya había un empate técnico que tenía que romperse. El público tenía que saber quién de los dos tenía posibilidades más claras de vencer al puntero y aprovechar el voto útil, que volverá a ser clave. Ese era el reto particular de Meade en este debate y, para su desgracia, el frentista le ganó la partida en prácticamente todos los aspectos.
Mucho tuvo que ver la personalidad de José Antonio: Un robot sería más empático con el electorado. No importa que sea el candidato mejor preparado o con más experiencia en el servicio público, se vio gris, falto de emoción, mecánico, poco apasionado. Sus propuestas están recicladas (el Código Penal Único lo han fue propuesta tanto de Calderón como de Peña y en el congreso no lo han dejado pasar; quitarle el fuero al presidente ya está en discusión en el Senado). Le pesa demasiado la losa del partido que lo candidatea y no tiene el carisma o la personalidad para echárselo a cuestas y sacarlo adelante.
Hizo su papel, se presentó como un candidato de continuidad y propositivo y hasta ahí. Intentó atacar al puntero, pero se vió menos contundente que Anaya; no pudo meterse directamente con Anaya, que estaba bien metido en su propia estrategia. Al final, quedó bien parado pero poco relevante. Creo que perderá puntos a favor del frentista.

Margarita Ester Zavala Gómez del Campo

Empezó fuerte, con buen lenguaje corporal y un emotivo y viceral discurso. Desafortunadamente se fue desdibujando conforme avanzaba el debate. Transmitía su emoción, su pasión, pero trastabillaba en su oratoria y más de una vez el tartamudeo hizo notorio su nerviosismo.
Fue una de las pocas que no recibió ataques directos, pero si sufrió el antecedente del sexenio de su marido que bien o mal tiene la etiqueta de ser el culpable de la escalada en la ola de violencia y el derramamiento de sangre. Abrazó la política calderonista y eso hay que reconocéselo, sabe que ahí tiene una base y así buscó diferenciarse. 
Creo que va a perder puntos, porque aunque consiguió establecer su postura, también se hizo evidente que no tiene el aplomo ni la fuerza necesaria para ser una opción real. Incluso entre los calderonistas hay quienes considerarían su presidencia casi como una reelección así que su base hipotética ni siquiera tiene el tamaño para impulsarla. El argumento de que es mujer tampoco parece ganarle muchas adeptas.

Ricardo Anaya Cortés

Probablemente al que le fue mejor. Ya se sabía de la capacidad retórica y de oratoria de Anaya y no decepcionó. Traía la consigna de posicionarse como la opción viable para el voto útil de los que no quieren a López y lo consiguió. Se fue directamente contra el puntero e ignoró a los demás, siendo consistente con su discurso de que la elección es entre dos.
Administró sus tiempos, le recetó varios rectos a su rival directo y varias veces lo increpó sin que el tabasqueño pudiera contestar, anotándose puntos en el marcador. En resumen, una participación redonda.
Aún así, no tiene ni la mitad de la batalla ganada. Algunas de las cifras que ofreció fueron puestas en entredicho y ha tenido que salir a aclararlas, matizarlas o citar sus fuentes; e ignorar a los otros tres oponentes no significa que estos no existan. Creo que gana puntos a costa de Meade y de Margarita.


En conclusión. Es temprano para que cualquiera se declare ganador. Faltan dos meses de campañas y dos debates más. Eso, en política, es un mundo de tiempo. Y mientras unos son fuertes en el debate y la oratoria, otros tienen otro tipo de estrategias. Habrá que esperar, habrá que ver, habrá que analizar y votar.


Addendum

A causa de un viaje personal que me ilusiona mucho, esta columna descansará las próximas dos semanas. ¡Volvemos a leernos el miércoles 16 de mayo!

miércoles, 18 de abril de 2018

La peor amenaza para la Democracia

Encontré en Netflix un talk-show conducido por David Letterman. El programa se llama “Mi siguiente invitado no necesita presentación” y cada episodio consiste en una entrevista de más o menos una hora con alguna personalidad o personaje destacado en su campo. El primer invitado del programa fue Barack Obama quien, efectivamente y como el nombre del programa indica, no necesita mayor presentación.

La conversación con el expresidente (que no he acabado de ver porque ya era tarde) es amena, natural y entretenida, sin que por ello sufra el contenido, que es muy rico. Se charla lo mismo del movimiento de Derechos Civiles en Estados Unidos, que del papel de la primera dama y la experiencia de ser un expresidente.


Entre las preguntas que me llamaron la atención estaba una bola curva de parte del presentador. ¿Cuál cree que sea actualmente el mayor riesgo para la democracia? Digo que era una bola curva porque, aunque no puedo citar exactamente las palabras que el presentador usó, si tiró un par de líneas fáciles para que el expresidente picara. Mencionó la intervención de Rusia en las elecciones, por ejemplo. Sin embargo Obama, siempre el estadista, ignoró la salida fácil y dio una respuesta que me pareció cargada de razón y digna de análisis. 

La amenaza más importante para la democracia, para Barack Obama, es nuestra incapacidad para buscar y reconocer los hechos, los datos duros. La polarización de la sociedad es tal, que mucha gente empieza a sostener conceptos erróneos con tal de soportar sus ideas y argumentos, en lugar de construir sus argumentos sobre el cimiento sólido de la verdad. 
“Operamos en universos de información completamente diferentes” explica. “Si ves Fox News, estás viviendo en un planeta diferente de lo que eres si escuchas NPR en la radio". Y por lo tanto la sociedad se sigue separando. Para muestra, el botón de nuestras elecciones. 
"Si estás obteniendo toda tu información de los algoritmos en un teléfono, simplemente estás reforzando los prejuicios que tienes [...] En cierto punto, uno acaba por vivir en una burbuja”
El problema es que la burbuja no sólo la generan los algoritmos de Facebook, la generan también los mismos candidatos que ven en ella una oportunidad.

¿Qué necesidad tiene Andres Manuel de mentir en su propuesta de “acabar con los sueldos de 600 mil pesos mensuales para los altos funcionarios públicos” cuando el Presupuesto de Egresos de la Federación 2018 indica que el salario más alto de un funcionario es de 393 mil? (que ojo, sigue siendo criminalmente alto) ¿Por qué Meade recurre al engaño cuando habla de la Reforma Energética y cómo nos ha vuelto competitivos si tras la rmisma, Pemex creó seis nuevas subsidiarias, de las cuales cinco le generaron pérdidas netas de 63 mil 305 millones de pesos?

¿Por qué no podemos hablar con la verdad? ¿Por qué no podemos apoyarnos en el dato duro? Sin la verdad de nuestro lado no hay diagnóstico real, sin diagnóstico no hay solución y cualquier intento de diálogo constructivo se estanca. Por eso hoy aplaudo y reconozco iniciativas como “El Sabueso”, de Animal Político; “Del dicho al hecho” de Grupo Reforma y “Verificado.mx” que buscan precisamente eso, sacarnos de nuestra burbuja y obligarnos a mirar el panorama completo.

La mentira es cómoda, suave, moledable, fácil de moldear, conveniente. La verdad es dura, puntiaguda, díficl de abrazar; pero vale la pena hacerlo. 

miércoles, 11 de abril de 2018

La bronca con el Bronco

Nos levantamos este martes con la noticia de que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación había decidido, con cuatro votos a favor y tres en contra, echar para atrás la decisión del INE de negarle a Jaime Rodriguez Calderón, “El Bronco”, su oportunidad de aparecer en la boleta electoral de este primero de julio.


En el mejor de los casos, es una noticia desafortunada, un tirón de orejas al INE y golpe bajo a su credibilidad como organizador y árbitro de la contienda electoral. Eso no le ayuda a nadie. En el peor de los casos, es una verdadera tragedia porque es el mismo tribunal aplastando la normativa electoral para meter al candidato como cuña a diez días de arrancada la contienda.

Si la votación hubiera sido unánime, la lógica indicaría que entre los magistrados hay certeza absoluta de que algo se pasó por alto, que algún principio se ignoró o quebrantó y que se cometió una injusticia. Pero la decisión fue dividida (bastante reñida, además) y eso necesariamente implica que la fortaleza del argumento legal utilizado para resucitar las aspiraciones presidenciales del Bronco está lejos de ser la ideal; que da lugar a diferentes interpretaciones vaya, y por lo tanto, a especulación.

El argumento, señaló el magistrado Felipe Alfredo Fuentes, es que el quejoso no contó con elementos suficientes para ejercer su derecho a defenderse, alegando omisión y arbitrariedad por parte de la autoridad electoral. 
La presidenta del Tribunal, Janine Madeline Otálora, sin embargo; votó en contra de la resolución pues en repetidas ocasiones Rodriguez Calderón no aprovechó su derecho de audiencia cuando el INE estaba haciendo las evaluaciones preliminares.

¿Y de qué se tendría que defender el Bronco, de haberlo hecho todo a la derecha?
Según enumera el periódico Reforma, tendría que haber respondido por dos cuestiones, la calidad de las firmas recolectadas y la forma en que se hizo con ellas.

Tendría que haber explicado por qué el 58% de las firmas que recolectó fueron apócrifas. 810 mil no fueron encontradas en la lista nominal de electores. 158 mil fueron simulaciones de firmas. 205 mil fueron fotocopias de firmas. 23 mil documentos presentados no eran válidos.

Por otro lado, al hacer auditoría de su precampaña y su proceso de recolección de apoyos se detectó que: 17 millones de pesos fueron provenientes de financiamiento sospechoso, al menos 680 mil pesos fueron triangulados por empresas sospechosas, omitió reportar gastos por 1.6 millones de pesos; además de acusársele de usar a funcionarios del gobierno de Nuevo León en días y horas hábiles para recabar las firmas.

La sentencia no acredita que “El Bronco” haya conseguido las firmas válidas suficientes, tampoco valida que su manejo financiero haya sido conforme a derecho y verdaderamente ciudadano. Se sostiene únicamente en la “presunción de que el aspirante cuenta con el numero necesario para alcanzar su registro”

Entiendo que la presunción de inocencia sea importante, pero no se vale que en su nombre se pisotee la legalidad. La investigación no está concluida, la Fiscalía Especializada para la Atención a los Delitos Electorales (FEPADE) sigue realizando indagatorias y el Bronco, hasta que el proceso no se aclare, no debería tener forma de estar en la boleta. Porque si lo hubiera hecho a la derecha, ni siquiera habría necesitado para defenderse un “debido proceso”

miércoles, 4 de abril de 2018

Ley negociable

A propósito del arranque de las campañas… Entre las promesas que Enrique Peña Nieto hizo antes de salir electo en 2012 se incluía el cambiar la tan criticada estrategia de Felipe Calderón respecto a la lucha contra el narcotráfico.
Ciertamente, hubo un cambio en la estrategia este sexenio, al menos mediáticamente hablando. Los diarios dejaron de llevar la cuenta diaria de los muertos, la nota roja relacionada con el narco desapareció de los principales noticiarios del país y en general se pretendió hacer como que el problema ya no existía.

La estrategia no funcionó, por supuesto. Pretender que no hay cocodrilo no evitará que te atrape si te acercas demasiado al río. El promedio anual de asesinatos dolosos en México por sexenio es mayor en el de Peña que en el de Calderón. 2017 fue el año más violento en la historia reciente de este país y Acapulco (por poner un ejemplo crudo) tiene el dudoso honor de ser la segunda ciudad más violenta del mundo calculando el número de homicidios por habitante. 

El estrategia de Peña también vio nacer diferentes movimientos que, convencidos de que el gobierno no estaba por la labor de garantizar la seguridad de sus ciudadanos, tomaron el asunto en sus propias manos. Digan lo que quieran de Felipe Calderón y su estrategia (probablemente tendrán razón), pero bajo su mandato no hubo nada parecido a las autodefensas de Michoacán y Guerrero.
Peña reconoció en las autodefensas una fuerza paramilitar y un actor mediático que no le convenían a su administración e hizo lo posible por desarmarlas, al punto de arrestar a sus líderes. No le faltaba razón al decir que no era válido ni legal que un grupo hiciera justicia por su propia mano; pero tampoco hizo mucho por hacer valer el estado de derecho y que fuera el gobierno el que hiciera justicia.

Lo cual nos trae al último capítulo de este drama. Harto de la inacción, el obispo de la diócesis de Chilpancingo, Salvador Rangel Mendoza, subió a la sierra guerrerense a entrevistarse con un “alto capo de la droga” para gestionar la reinstalación de agua y luz en un poblado del municipio de Heliodoro Castillo. Aprovechando la oportunidad, el prelado dijo también que había negociado una especie de tregua para evitar que se siguiera asesinando a candidatos locales (desde septiembre del año pasado, han sido acribillados a balazos al menos 12 aspirantes a alcaldes en Guerrero).


El hecho podría parecer una raya más al tigre, pero si levanta cuestionamientos más bien importantes: ¿En qué país vivimos que un sacerdote tiene que negociar la liberación de servicios básicos de una población, porque el gobierno no puede hacerlo? ¿Cómo es que una nación en vías de desarrollo como México no puede garantizar el ejercicio libre de los derechos políticos de sus ciudadanos? ¿Hasta qué punto está contaminada la estructura gubernamental local si el crimen organizado puede matar impunemente candidatos que no le acomodan? En opinión del prelado los narcotraficantes están llenando el vacío que dejó el gobierno “ellos ya lo ocuparon, de hecho, ellos son los dueños de Guerrero”

Bien o mal, lo que el obispo Salvador Rangel está intentando hacer es en respuesta a una necesidad apremiante de su comunidad, necesidad que el gobierno no ha podido/querido atender. Por ello tiene gracia que tanto el Secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete, como el gobernador de la entidad, el priista Héctor Astudillo, hayan criticado su intervención con el argumento de que “la ley no se negocia” 

Bueno, si no se negocia.. ¿¿Por qué no se aplica??

miércoles, 28 de marzo de 2018

Cambridge Analytica

Parte del encanto de la ciencia ficción es explorar qué tipo de mundo imagina cada autor para el futuro. Los hay quienes opinan que el avance tecnológico será deshumanizante, que nos volverá insensibles y agrandará las brechas entre quienes tengan acceso a la tecnología y quienes no puedan permitírsela. Otros presentan universos utópicos, donde el avance científico ha resuelto todos los problemas del planeta, permitiéndonos avanzar y transformarnos en una sociedad verdaderamente libre. 
Sin embargo, como las obras de ciencia ficción suelen estar ambientadas tantos años en el futuro, a veces se nos olvida que el resultado de esas sociedades depende de las elecciones de sus individuos. Aún hoy, con cada interacción, regulación e intercambio tecnológico, estamos construyendo esa futura utopía (o distopía). Se nos olvida que tenemos poder de elegir y por eso el caso de Cambridge Analytica y Facebook es importante. 

Empecemos hablando de la red social. Aún si la usas sólo ocasionalmente, habrás visto la infinidad de páginas que ofrecen divertimientos curiosos. “¿Qué personaje de Los Vengadores serías?” “¿Por qué te vas a volver famoso?” “¿Cómo te verás dentro de 40 años?” Se trata de pequeñas aplicaciones que interactúan con Facebook para ofrecerte un resultado aleatorio normalmente jocoso y te invitan a compartirlo con tus amigos. Para ello, lo primero que hacen apenas accedes a la página es solicitar acceso a tus datos personales para poder correr la aplicación. Error. 

Ronda en internet la frase “Si no estás pagando por ello, no eres el cliente, eres el producto” y eso jamás había tenido más importancia que ahora, en donde toda nuestra información personal está cargada en perfiles convenientemente digitalizados que nosotros mismos actualizamos con regularidad. Le damos acceso a un gigante corporativo a un mapa de nuestros gustos, nuestras relaciones, nuestros trayectos y rutinas e ilusamente esperamos que todo ello permanezca a salvo y tan privado como queramos… pero luego le damos permiso a terceros de usar esa información sólo porque queremos saber “¿Cuál es tu animal espiritual?” Mal vamos. 

¿Y quién usa esa información? ¿A quién podría interesarle? 
Presentamos Cambridge Analytica, una empresa que se dedica a la asesoría en temas de comunicación estratégica para la iniciativa privada, pero también para políticos en campaña. Analizando información del electorado, pueden encontrar la manera más efectiva de “cambiar el comportamiento de la audiencia” para conseguir el resultado que quieren. Según su propia web, han trabajado en campañas políticas en los cinco continentes y fueron “decisivos” en la pasada elección en Estados Unidos y en la consulta al Brexit en Reino Unido. 

Esta compañía obtuvo, a partir de una pequeña aplicación como las que plagan Facebook, los datos de 50 millones de usuarios; porque cada persona que entraba a la aplicación entregaba no sólo sus datos, sino los de todos sus contactos. El sistema es absolutamente leonino, como lo es también lo que se hace con esos datos. 

Habiendo recibido la información Cambridge Analytica tiene la capacidad de armar perfiles psicológicos de cada usuario, clasificarlos y diseñar el contenido tema y tono de cada mensaje casi de manera personalizada para manipular su intención de voto y maximizar el alcance de su campaña. ¿No tienen contenido interesante? No importa. El CEO ha sido captado, a través de una cámara oculta, ofreciendo manufacturar información falsa, montar escenarios para desacreditar candidatos y hasta tentar con mujeres a diferentes políticos para desatar el escándalo. “No tiene que ser verdad, sólo tiene que ser creíble” 


Nos ha tocado vivir una revolución tecnológica en muchos sentidos. Se ha avanzado más en la última década que en los cien años anteriores. Las decisiones que tomemos hoy con respecto a nuestra relación con la tecnología probablemente definirán si nuestro futuro es una brillante utopía tecnológica, o una distopía gris y triste. Un buen primer paso podría ser conocer a fondo los términos y condiciones de los “servicios” que “gratuitamente” se ofrecen por Internet y que día a día utilizamos; aprender a decidir por nosotros mismos hasta qué punto las redes sociales son una herramienta y hasta donde un peligro y mantenerlas bajo constante observación. A raíz del escándalo otras grandes empresas ya han borrado su presencia de Facebook. Vaya, el mismo Playboy desactivó su cuenta tras considerar que "Las guías de contenido y políticas empresariales de Facebook siguen contradiciendo nuestros valores" Ya para que una revista para caballeros diga eso… 

En fin es una sugerencia. Tomar conciencia y actuar en consecuencia es una pequeña manera de construir, a través de la responsabilidad individual ese futuro que a todos nos gustaría tener con la tecnología.

martes, 20 de marzo de 2018

Artículo 11

No fue una semana lenta en cuanto a noticias criticables y escandalosas; desde el anuncio de que la PGR desistía de tomar acción legal contra César Duarte, por los crímenes de operaciones con recursos de procedencia ilícita, delito bancario y defraudación fiscal; hasta el escándalo de que Cambridge Analytica habría empleado sin autorización la información personal de 50 millones de usuarios de Facebook para generar anuncios personalizados y manipular a los votantes en diferentes procesos de diferentes partes del mundo (Trump y el Brexit, principalmente, pero también México).

Me gustaría hablar de todo ello (probablemente lo haré en algún punto, en particular del caso Cambridge Analytica, cuyas implicaciones en México aún están por saberse) porque son eventos relevantes en la vida pública nacional y veo importante darle difusión, ayudar a señalar lo que está mal en la cúpula política de este y otros países. 
Sin embargo, el asunto que esta semana ocupa nuestra columna (mía y de usted, querido lector), es algo mucho más local, pequeño, que corre más riesgo de pasar desapercibido y no debería ser así porque su tamaño no es proporcional a su importancia.

Esta semana llamó mi atención un vídeo en redes sociales, colgado por un tal Jovan Valenzuela Diaz en un grupo de Facebook que lleva por nombre Libre Tránsito Art. 11 Sinaloa. En el video aparece una persona que, amparándose en el artículo 11° Constitucional, se siente con el derecho de pasarse la caseta sin pagar el peaje correspondiente, arranca, vence la pluma y continúa su camino con la actitud orgullosa de quien ha corregido una fatal injusticia, o de quien ha "vencido al sistema"


Lo que en realidad ha hecho este señor, y en general el grupo "Libre Tránsito Art. 11", es demostrar su absoluto desconocimiento de la misma ley que muy orondos dicen querer hacer valer. 
El artículo de la Constitución que citan, efectivamente, habla del derecho al libre tránsito y está establecido en nuestra Carta Magna (con más o menos la misma redacción) desde su versión de 1857.  Al día de hoy, se lee como sigue:
Artículo 11. Toda persona tiene derecho para entrar en la República, salir de ella, viajar por su territorio y mudar de residencia, sin necesidad de carta de seguridad, pasaporte, salvoconducto u otros requisitos semejantes. El ejercicio de este derecho estará subordinado a las facultades de la autoridad judicial, en los casos de responsabilidad criminal o civil, y a las de la autoridad administrativa, por lo que toca a las limitaciones que impongan las leyes sobre emigración, inmigración y salubridad general de la República, o sobre extranjeros perniciosos residentes en el país. 
Dígame ¿Ha tenido que pedirle permiso a alguien o conseguir un documento gubernamental para viajar de un estado a otro, para mudarse de un estado a otro? ¿Ha necesitado autorización, permiso previo o salvoconducto para entrar o salir del país? A eso se refiere el artículo 11. Nada tienen que ver los automóviles o las carreteras. De hecho, es imposible que estuviesen contemplados porque el automóvil a gasolina no se inventaría sino hasta 1885, años después de la primera redacción de este artículo. Si para dar por válido el libre tránsito fuera indispensable que todos tuvieran automóviles y fueran capaces de utilizar las carreteras estaríamos arrebatándole el derecho a millones de paisanos que no tienen auto propio y a las miles de comunidades a las que sólo se llega por brecha.

Pero si aún no está convencido, vuelva a echarle un ojo a la parte que subrayo del artículo. La red carretera nacional, en concreto la que cobra cuotas, se construyó en buena medida gracias a inversión privada. Amparada por un permiso gubernamental, una empresa construyó la carretera en un tramo que el gobierno juzgó crítico por su importancia industrial o turística y a cambio de garantizar que permaneciese en buen estado se le permitió cobrar un peaje a los usuarios de dicho camino. Se trata de un arreglo administrativo perfectamente amparado por la Constitución. Si el sistema funciona o no, si tiene sus problemas o no, si la tarifa es justa y el servicio eficiente o no, es harina completamente de otro costal; aunque podríamos tener un largo debate al respecto.

Pero Alejandro, este es un video de Facebook, compartido en un grupo de alcance estatal al que sólo están inscritos poco menos de 3,500 personas ¿Por qué es importante? ¿Por qué dedicarle el espacio? ¿Por qué hablar de esto cuando deberíamos estar hablando del uso clientelar de la PGR, de Cambridge Analytics, de las elecciones, de tantos otros temas de mayor alcance?

Quizá. Quizá haya temas que acaparen más los titulares de los diarios; pero no creo que haya uno más importante en este momento, porque refleja que no conocemos nuestra propia legislación, que nosotros también la queremos torcer para nuestro beneficio (en estas condiciones no pagar por un servicio). 
El grupo tendrá apenas tres mil miembros, pero el vídeo ya se ha compartido 72 mil trescientas veces, lo que implica que, bajita la mano, ha alcanzado a medio millón de personas. ¿Y este es el perfil de la gente que piensa votar en julio próximo? ¿Con qué autoridad moral van a exigir un gobierno que se maneje a la derecha? Las mentiras y los engaños se replican fácil, por eso es importantísimo tratar de contrarrestarlo desde este espacio, nuestra trinchera compartida.

miércoles, 7 de marzo de 2018

¿5 mentiras del capitalismo?


Me hicieron llegar un artículo titulado “5 mentiras del capitalismo que todos dimos por verdad”, publicado el 5 de marzo de 2018 en un portal llamado Expok News. La página se presume “líder en iberoamérica” y “especializada” en temas de comunicación de sustentabilidad y responsabilidad social empresarial.
El artículo es copia y calca de otra nota del World Economic Forum, publicada en enero de 2017 bajo el título “Las 5 mentiras más grandes del capitalismo global” Es en esta última en la que creo más conveniente centrar nuestra atención, no sólo porque nos acercamos más a la fuente primaria de información, sino porque si Expok News está copiando notas a un año de distancia para conseguir visitas a su portal, líder, líder, lo que se dice líder… no es. Y si se limita a copiar y pegar lo que otros publicaron sin entenderlo, también cuestionaría su título de “especializada”.

El artículo original de Guy Standing, profesor investigador de la Escuela de Estudios Orientales y Africanos de la Universidad de Londres, es cuando menos curioso. Comparto algo de su diagnóstico, pero difiero en sus conclusiones y las soluciones que propone.
La nota comienza planteando la existencia de un grupo social, al que denomina como “los precariat”, aquellos que “languidecen en el peldaño inferior del sistema laboral mundial”. Hasta aquí todo bien. Es evidente que los salarios reales se han estancado y que la brecha entre ricos y pobres se está ensanchando y que una productividad superior ya no garantiza mayores salarios.

Entramos ahora a la “carnita” del artículo, donde Guy expone las llamadas 5 mentiras que dan su título a la nota, a la razón por la cual se ha formado este estrato económico de “los precariat”.

1. La primera mentira es el reclamo de que el capitalismo mundial se basa en mercados libres. Sin exagerar, podríamos decir que lo que se ha construido es el sistema de mercado menos libre que se pueda imaginar.
Efectivamente, el capitalismo mundial actual no se basa en mercados libres. Se basa en un mercantilismo de compadrazgo en el cual las grandes empresas y financieras utilizan su influencia con el gobierno para construir marcos legales y de instituciones que les permiten maximizar sus ingresos. No podría estar más de acuerdo.

2. La segunda mentira es que se necesitan fuertes derechos de propiedad intelectual para alentar y recompensar los riesgos de inversión en investigación y desarrollo.
Debatible, pero la palabra “fuertes” me inclina a pensar en que estamos de acuerdo en lo esencial. Incluso entre la comunidad libertaria no hay consenso respecto a si la propiedad intelectual es propiedad, alegando que dar monopolio sobre el uso del conocimiento y el avance tecnológico a grupos privados puede conllevar a explotación y abuso.
Sin embargo, yo sí creo que es necesario cuando menos algún tipo de protección para quien invierte y desarrolla nueva tecnología, para que pueda aplicarla y sacar provecho de esa inversión por un tiempo; incentivando a otros a hacer lo mismo. El tema es tan extenso que podría ameritar una entrada del blog por sí misma.

3. La tercera mentira es que el fortalecimiento de los derechos de propiedad es bueno para el crecimiento. 
Difiero. Me atrevo a decir que sin el derecho de propiedad, el crecimiento sería inexistente, porque no habría ningún incentivo para crecer, para trabajar. Y hemos visto en innumerables ocasiones como la propiedad pública cae en decadencia víctima del descuido, del vandalismo y en general de una idea generalizada de “no es mi problema” ¿Cómo podemos construir si todo se deteriora y nadie cuida?

4. La cuarta es que los beneficios crecientes reflejan la eficiencia administrativa y un retorno a asumir riesgos.
Desafortunadamente, Guy no pone en su artículo un argumento sólido en cuanto a por qué es esto una mentira. Habla de que la participación de los beneficios ha ido principalmente a quienes tienen rentas y activos financieros. ¿No representan las rentas eficiencia administrativa? ¿No es la inversión en un activo financiero un riesgo? Que luego el gobierno a través de rescates multimillonarios reduzca o desaparezca ese riesgo es más bien un problema del capitalismo de compadrazgo ¿No?

5. “El trabajo es el mejor camino para salir de la pobreza”. “Solía ser el caso de que cuando crecía la productividad, los salarios crecían en paralelo; ahora los salarios no cambian. Segundo, solía suceder que cuando aumentaban las ganancias, los salarios aumentaban; ahora, los salarios no cambian. Tercero, solía suceder que cuando aumentaba el empleo, los salarios promedio también aumentaban; ahora, los salarios promedio incluso pueden caer, porque los trabajos nuevos pagan menos.”
No voy a negar que nos encontremos en una posición económica compleja. El avance tecnológico ha hecho obsoleto al trabajador manual y golpeado con particular saña a los salarios. La seguridad laboral para la gran mayoría de las personas con escasa preparación, en consecuencia, también ha sufrido. Y todo se agrava con el hecho de que, en los últimos dos siglos, la población mundial prácticamente se a septuplicado.

La posición del profesor Guy, sin embargo, me parece extremista y revela poca fe en la inventiva del ser humano para encontrar soluciones. Decir: “Dado que tenemos retos y no hemos conseguido implementarlo de manera perfecta, mejor abandonar la idea del capitalismo para siempre” me parece poco responsable, sobre todo considerando los enormes avances que hemos tenido a raíz de ese mismo capitalismo imperfecto. A nivel global, creo que nunca hemos estado mejor que lo que estamos actualmente. (Revisar las tablas de Our World in Data que pongo al final de la entrada)

¿Qué toca entonces? Enfrentar los retos con aplomo, tratar de liberalizar el mercado y desmontar las estructuras que acomodan el tablero en beneficio de unos cuantos, tal como señala el profesor Standing con tanto tino. Como dije, no está mal en su diagnóstico, creo que se ve cobarde en sus soluciones. ¿Usted qué opina?